Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

regimen radiofónico
POR UN NUEVO REGIMEN LEGAL
BUEN número de órganos de opinión dedican extensos editoriales a la necesidad de que se encare, por conducto de las cámaras legislativas, la consideración de un régimen legal de radiocomunicaciones que ponga término a la reglamentación que actualmente acatan todas las emisoras. Se recuerda el carácter precario de las concesiones de ondas, propiciándose, por razones no muy claras ni muy desinteresadas, el monopolio del tráfico radiotelefónico por parte del Estado.
Antes de entrar de lleno en un tema más arduo de lo que aparentemente pueda juzgarse es oportuno hacer mención al motivo que ha dado lugar a esta campaña periodística, en la que no se advierte un conocimiento sereno de las condiciones en que se desenvuelve el broadcasting del país. El punto de partida nace en la negativa de las autoridades de radiocomunicaciones a permitir que se propalase, por una I red de micrófonos, el discurso que el candidato de un partido opositor a la presidencia de la República pronunciara en la ciudad de Santa Fe. Se exigía una presentación anticipada del texto del discurso en cuestión, lo que fué interpretado por el candidato —y con justa razón— como una censura previa, contraria al espíritu de nuestra constitución. El director general de correos salvó su responsabilidad mencionando cláusulas expresas del reglamento de radiocomunicaciones, a cuyo articulado se atiende por falta de una ley atingente.
Como puede verse, en nuestro país se considera posible que una reglamentación viole el texto constitucional, y esa reglamentación ha sido dictada por el Poder Ejecutivo. Contravención tan manifiesta no podía ser perdurable, y los diarios que sostienen su condición insostenible propician una ley que vendría a resultar mucho más atentatoria de la libertad individual que la que pretende derogarse, por cuanto arrasaría con el más libertario de los artículos de nuestra carta magna: el artículo 14, que consagra la absoluta y total libertad de trabajo. Ya no existiría la radiotelefonía privada; su explotación estaría a cargo del propio Estado. Ni siquiera se piensa en la posibilidad de un régimen mixto que concibe aquellos aspectos legales.
Hace algún tiempo se habló del apoyo económico que el Poder Ejecutivo podría prestar a los broadcasters argentinos, teniendo en cuenta el carácter educativo y cultural de la obra que realizan, lo que produciría para las arcas fiscales un apreciable margen de utilidades. No sabemos qué razones se interpusieron a la consecución de estas aspiraciones de los propietarios de ondas en funcionamiento. Esos mismos broadcasters exponen en esta edición su amplio y documentado concepto respecto al nuevo régimen, lugar que, indudablemente, tendrá que sancionarse. El lector comprobará que la experiencia ha dado sus frutos, y reconocerá con nosotros que cada legislador debe concederles una importancia capital, para que el conocimiento del problema impida que en un momento dado se dé forma de ley a algún proyecto írrito, anticonstitucional, y lesivo para los intereses de quienes han puesto al I servicio de la radiotelefonía sus capitales, sus esfuerzos y su confianza! en el carácter libertario de las leyes argentinas.
Un régimen que consulte el conocimiento de la realidad ambiente, basado en las conclusiones de los propios broadcasters, que hicimos nuestras en repetidas oportunidades, es el que auspicia esta publicación, entendiendo interpretar así su deber periodístico del momento actual.

¿CUAL DEBE SER EL NUEVO REGIMEN LEGAL DE RADIOCOMUNICACIONES?
CONTESTAN DOS BROADCASTERS
La actualidad del comentario periodístico acerca de un nuevo régimen legal de radiocomunicaciones; que sería tratado por el Congreso de la Nación en breve, nos ha impulsado a solicitar opiniones al respecto a varios broadcasters de la metrópoli. Ofrecemos al lector dos de esas respuestas, que completaremos con otras en nuestro próximo número. Como base de sus respuestas, hemos formulado estas dos preguntas concretas: ¿Debe mantenerse el actual sistema de explotación del broadcasting en el régimen de libre concurrencia? ¿La función del Estado debe limitarse solamente a ejercer un contralor como el actual, o la vinculación del Estado con la administración privada del broadcasting debe ser más estrecha? No nos queda más que transcribir las respuestas, cuyos conceptos, inoficioso es destacarlo, afectan a la propia responsabilidad de los firmantes.

Del Sr. BENJAMIN GACHE
"No conozco el proyecto de Ley de Telecomunicaciones recientemente sometido a estudio del P. E. pero me imagino que, en la parte que nos interesa o sea la radiotelefonía, concordará con el muy atinado informe que el mismo señor director general de Correos y Telégrafos presentó a la Comisión de Comunicaciones y Transportes de la Cámara de Diputados, cuando se le envió en consulta el proyecto de Ley de Radio presentado por el doctor Adrián Escobar. También conviene recordar las palabras que, en ese mismo sentido, pronunció el doctor Risso Domínguez el día. de la inauguración de LRA.
"Me satisface el pedido que me formula "Radiolandia" sobre mi opinión del referido proyecto, porque estimo que, dejando de lado toda falsa modestia, nosotras, la gente de Radio Splendid, estamos en mejores condiciones que cualquiera para emitir un juicio sobre este asunto. Somos broadcasters de los primeros tiempos, con quince años de experiencia, y creemos haber realizado en radio lo que otros no han sabido o podido hacer.
"Por eso, porque tenemos una completa independencia económica, porque esperamos tranquilos que llegue el día de rendir cuentas, es que no sólo vemos con buenos ojos que se piense seriamente en una Ley de Radio, sino que la apoyamos con entusiasmo.
"Lógicamente, estimamos que sólo un régimen que deje la radio en manos privadas es compatible con las tradiciones de este país y el modo de ser de los argentinos. Localmente, poca experiencia tenemos en materia de radios oficiales, pero el ejemplo de nuestra Broadcasting Municipal prueba por cierto en forma terminante cuáles serían los resultados de un sistema exclusivamente oficial.
"Los que para denigrar nuestro sistema de broadcasting hablan del régimen inglés alemán, países donde el Estado, por cuestiones eminentemente políticas, se ha hecho cargo de la radio, se guardan muy bien de hablar del régimen norteamericano, por ejemplo, que es el que nosotros debemos tomar como ejemplo. Pero ahí, la función ordenadora la han establecido las propias empresas, que no son más que dos o tres, manteniendo una completa libertad. En cambio, ya sabemos lo que significa libertad entre nosotros: es la competencia desenfrenada que lleva al caos y a la descomposición. Por eso decimos que ya es tiempo que se exija mayor responsabilidad moral a los que tienen entre sus manos y manejan la radiotelefonía argentina, y que se piense definitivamente en una evolución total de nuestro régimen radial.
"No creo que yo, como broadcaster, deba repetir aquí una vez más las eternas loas a la obra realizada, sino que hay que hablar de lo que no se ha realizado ni realizamos, y que hay que hacer cuanto antes si queremos que nuestro broadcasting, al que nosotros mismos hemos dado vida, siga ocupando en nuestros hogares el sitio preferente que ha conquistado.
"Hasta ahora todo lo han hecho las empresas con el concurso de los anunciantes. Lo bueno y, por qué no decirlo, lo malo también. Pero el futuro de la radio depende por completo del gobierno y sólo él puede resolverlo. No es posible seguir pidiendo al esfuerzo privado más de lo que hace, en el estado-legal actual de la industria radial. El Estado puede y debe intervenir. En estos momentos en que vemos organizarse por todas partes juntas reguladoras de la producción, yo me pregunto por qué la radio ha de vivir huérfana de amparo en ese sentido. ¿Por qué no organizar una junta o entidad que regule las actividades radiales?
"El Estado, que hasta ahora se ha mantenido alejado de la parte económica de la radio, debe intervenir para coordinar los esfuerzos artísticos y comerciales, exigiéndonos más, pero brindándonos, al mismo tiempo, la forma de organizamos definitivamente, mediante su concurso y estrecha participación, asegurando la estabilidad del broadcasting argentino, eliminando todos los elementos que hoy hacen un uso indebido de él y permitiendo que, libre de los apremios que hoy padece, o simplemente a cubierto de la voracidad de algunas concesionarios, ejercite su verdadera función cultural. Y no se asuste nadie, que cultura puede hacerse desde Canaro a Beethoven, o desde Callejas a Cervantes. La cuestión es saberlo hacer, y puedo asegurar que hay, en nuestro medio, muchas personas capaces de ello, por poco que el Estado se lo proponga. Es lo que espero que haga la nueva Ley de Radio.”

Del Sr. ALFREDO SCHROEDER
"LA radiotelefonía debe constituir el instrumento inmediato para fomentar la cultura artística, social y política de los pueblos. Las radiodifusoras no podrán tener fuerza de opinión propia como el periodismo hasta que sus dirigentes no sustenten un criterio que reúna las condiciones necesarias para tan delicado asunto. Tarde o temprano habrá de legislarse en materia de radiodifusión; pero la elaboración de una ley apropiada no puede partir de un seno puramente legislativo e inconsulto.
”La Dirección General de Correos y Telégrafos, que lleva varios años gestando la materia e introduciendo modificaciones en la reglamentación, a medida de sus necesidades, es quien puede participar más eficazmente en la. construcción de la Ley necesaria.
”Por la modalidad en que se ha desarrollado la radiodifusión en nuestro país, que ya ha echado raíces profundas, no se podrá sino encauzar el sistema con medidas prudentes, porque existiría el peligro de! derrumbe.
”De los sistemas extranjeros, el que más se avendría a nuestro país sería el norteamericano.”

Revista Radiolandia
7/8/1937
 

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