Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

parapsicología
En los umbrales de un mundo nuevo
Extraordinarias comprobaciones de la parapsicología
DESDE hace varios años ha venido llegando en forma esporádica, información sobre la actividad que, en distintos países europeos y en los Estados Unidos, se realiza en una nueva rama de la ciencia denominada parapsicología, a la cual ESTO ES dedicó ya un artículo en el Nº 38. En este último país funciona desde 1930 un laboratorio experimental en la Universidad de Duke, dirigido por el profesor Joseph B. Rhine, y creado a iniciativa del célebre psicólogo William Mc Dougall; y en la Universidad de Utrecht (Holanda) se creó el año pasado una cátedra oficial de parapsicología, que dicta el doctor W. N. Tenhaeff. Estos investigadores han logrado, según se afirma, probar científicamente la realidad de la telepatía, la clarividencia y otras aptitudes raías e inhabituales de la mente, como la de poder predecir el futuro y ejercer acciones físicas a distancia.
Sin duda, la persona más indicada para aclararnos algunos aspectos de estos problemas es el doctor J. Ricardo Musso, distinguido estudioso de la materia, que acaba de publicar un libro titulado “En los límites de la psicología. Desde el espiritismo a la parapsicología”, en el que con riguroso método y amplia información se refiere al apasionante tema.

Hechos mentales al margen de lo normal
—La parapsicología trata de los hechos psíquicos paranormales —nos informa el doctor Musso—; es decir, de los hechos que escapan al dominio de lo que hasta el presente se reconocen como leyes normales; por ejemplo, la percepción extrasensorial, que comprende los fenómenos de la telepatía, clarividencia y precognición, y la psiconesia, o aptitud de la mente para influir a distancia sobre el movimiento de los sistemas físicos.
Le preguntamos si considera rigurosamente probada la realidad de esos fenómenos.
—Sí, sin lugar a dudas; por lo menos en algunas de sus modalidades. El profesor Rhine, después de más de treinta años de investigación sistemática y mediante el empleo de recursos matemáticos para el análisis de los resultados, ha probado en forma indudable la percepción extrasensorial, despertando el interés por estas investigaciones en numerosos cientistas de gran prestigio, entre ellos Julián Huxley, que en su discurso ante la Comisión Preparatoria de la UNESCO (1946), reconoció la seriedad de las pruebas de telepatía, clarividencia y precognición, y recomendó a los cientistas de todo el mundo aplicarse activamente a su investigación.

Los naipes Zener, para adivinadores
—¿Cómo se realizan estas experiencias?
—En lo que respecta a la percepción extrasensorial, lo habitual es el empleo de naipes especiales denominados cartas Zener. En las experiencias de clarividencia, una de las pruebas consiste en que un sujeto “adivine” el orden en que están colocadas las cartas dentro de un mazo cerrado colocado a distancia, previamente barajado y cortado. La doctora Dorothy Martín, de la Universidad de Colorado, realizó en 1938 una serie de 300.000 ensayos con 332 estudiantes que actuaban sucesivamente como percipientes, y probó que los aciertos sobrepasaban en tal forma el número de los que podrían esperarse matemáticamente por obra del azar, que era necesario admitir la existencia de un cierto grado de percepción extrasensorial. Para los “tests” de telepatía, el experimentador transmite mentalmente las figuras y el sujeto debe captar su pensamiento; y en cuanto a la precognición, el sujeto debe aquí "preadivinar” el orden en que quedarán las cartas en el mazo, después que sea barajado y cortado, operación ésta que se realiza después de la predicción, a veces con intervalos de semanas y hasta de meses.
—¿Está excluido que el sujeto pueda captar consciente o inconscientemente, por algún indicio que le llegue por vía sensorial, escudriñando el semblante del investigador, por ejemplo, o por otro medio parecido?
—Estas contrahipótesis son inadmisibles para quienes conocen en su detalle el rigor de las condiciones experimentales. Algunas pruebas se han realizado estando el sujeto a más de 3.000 kilómetros de las cartas, y resultaron igualmente positivas. Además, se han tomado precauciones para anular todas las objeciones del tipo de las que me acaban de formular. En cuanto a las pruebas de psicoquinesia, han sido obtenidas analizando estadísticamente la influencia de la mente sobre la caída de los dados, cuando un sujeto, colocado delante de un aparato que los agita mecánicamente y fotografía en forma automática los resultados, "desea” que salga un determinado número, previamente convenido. También en estos casos se tomaron precauciones que excluyen la posibilidad de que los aciertos, que se producen con "fina frecuencia que supera en mucho a lo que puede esperarse por azar, sean adjudicados a la forma de los dados, a errores de cómputo u a otras causas de este tipo. Además, el doctor Osty, del Instituto Metapsiquico Internacional, logró probar que Rudi Schneider, sujeto dotado en alto grado de la aptitud paranormal de producir fenómenos de psicoquinesia, lograba, por medios psíquicos, imprimir movimiento a objetos colocados a distancia de dos metros, sobre una bancada de experimentación.

Experiencias en la Argentina
—Mi interés se despertó —agrega el doctor Musso— a raíz de algunas manifestaciones espontáneas de clarividencia de que me dió prueba mi esposa. He comprobado personalmente todas las modalidades de percepción extrasensorial que mencionan otros investigadores: telepatía, clarividencia y precognición. Puedo mencionar, entre otras, las que realicé juntamente con el ingeniero José S. Fernández en el Instituto Argentino de Parapsicología con un notable sensitivo, el doctor Ronald W., odontólogo de profesión, que en cierta oportunidad acertó seguidantente las 25 cartas de un mazo Zener, en condiciones experimentales que imposibilitan su captación por vía sensorial. Además, con el “sensible” Sr. Conrado Castiglione, realicé en enero de este año una experiencia de precognición que fué controlado por el distinguido psiquiatra doctor José A. Torres Norry y otros médicos y profesionales, y que arrojó un resultado estadístico altamente significativo. De estas experiencias envié comunicaciones al Primer Congreso Argentino de psicología, celebrado en Tucumán en marzo de 1954.
—¿Y en cuanto a las experiencias de psicoquinesia?
—Pruebas en este sentido recién las obtuve en el curso de estos últimos dos meses, pues mi investigación se había orientado principalmente hacia la percepción extrasensorial. En verdad, no confiaba mucho en poder obtenerlas personalmente, pues los sujetos con aptitudes para producir estos fenómenos son muy escasos.
—Pero usted dice haberlas logrado recientemente. ..
—Sí. A raíz de la publicación de mi libro, me vinculé con un distinguido profesional de la ciudad Eva Perón, en cuya casa presencié dos experiencias: de levitación y de desplazamiento de una mesa sin contacto, que me dejaron la convicción de tratarse de un auténtico fenómeno. A raíz de ello, organicé en Buenos Aires un grupo experimental con cuatro personas de mi amistad, que no habían participado antes en experiencias de este tipo, y obtuvimos en mi propia casa, y con gran sorpresa de todos los presentes, la evidencia de que una mesa , se desplazaba, se levitaba y daba golpes en el piso, sin que fuera tocada por ninguno; en estas condiciones la vimos desplazarse como medio metro, varias veces y en distintas direcciones, y escuchamos al mismo tiempo el ruido que hacía al deslizarse por el suelo. Desde luego que considero la experiencia como una simple evidencia personal y no una prueba científica. Descarto por completo la hipótesis de fraude, por las condiciones en que se realizó, pero para que significara una prueba científica, habría que descontar la posibilidad de una alucinación colectiva.
Le preguntamos si esa posibilidad puede ser tenida en cuenta.
—Personalmente no lo creo —contesta—, pues en nuestro grupo, formado por universitarios que tienen en estas experiencias un interés exclusivamente científico, predomina el sentido crítico. Yo no soy ya materialista, hablando filosóficamente, pues consideró que esta posición metafísica ha dejado de ser útil para el desarrollo de la ciencia, cuya delicada técnica experimental ha penetrado hasta regiones tan profundas de la realidad, que escapan a toda explicación materialista. Mas tampoco soy espiritista ni espiritualista en ninguna de las acepciones filosóficas de estos términos, ni sustento creencias religiosas. Estoy convencido de que no hemos estado alucinados, pero admito que una convicción personal, aunque esté fundada en el testimonio de los sentidos, no es prueba científica en fenómenos de esta naturaleza, que contradicen todo lo que cabría esperar que se produzca en determinadas circunstancias de acuerdo con las leyes hasta ahora conocidas.

La parapsicología y el espiritismo
—¿Cree usted que estos fenómenos son producidos por espíritus, en el sentido en que lo entienden los espiritistas?
—Sobre este punto no puedo hacer ninguna afirmación categórica. Mi opinión, concordante con la de la mayoría de los parapsicólogos, es que la hipótesis espiritista no está científicamente probada, pero que no es imposible, por lo menos en algunos casos. Tal posibilidad, sin embargo, no implica necesariamente su realidad, y por ahora, la mayoría de los parapsicólogos prefieren atribuir los llamados fenómenos espiritistas a aptitudes paranormales del dinamismo psíquico incosciente del ser humano vivos condicionadas en su forma de ex' presión a las creencias del sujeto y de su ambiente.
—¿Pueden resultar peligrosas estas exploraciones?
—A veces lo son; especialmente para los sujetos, cuando no están dotados de suficiente sentido crítico é, impulsados por creencias místicas, se entregan sin control científico a la influencia de esas fuerzas desconocidas, librándose al juego desordenado de su automatismo. Incurren en lo que el doctor Osty calificó de falsa mediumnidad sincera. “Practicarla —dice Osty— es entrenarse en aminorar progresivamente la síntesis funcional del psiquismo; es dejar poco a poco más activa la subconciencia y, así, provocar ideas fijas, obsesiones, estados de ansiedad, de delirios sistematizados, etc. En resumen, es preparar la enfermedad mental”.
Le preguntamos de otros parapsicólogos que realizan investigaciones en nuestro país.
—Sólo puedo mencionar -dice- al ingeniero José S. Fernández y al doctor Orlando Canavesio como investigadores sistemáticos. El primero, que fué el pionero en la aplicación de los procedimientos de análisis matemáticos en las experiencias de percepción extrasensorial en nuestro país, es de convicción espiritista. Con él fundamos recientemente el Instituto Argentino, de Parapsicología, con la intención de nuclear a los estudiosos universitarios que se interesen por estos estudios. En cuanto al doctor Orlando Canavesio, de orientación más bien biologista, fundó en Rosario la Asociación Médica de Metapsíquica Argentina, que preside, y además fué director del Laboratorio de Parapsicología que desde 1948 funciona como dependencia del Ministerio de Salud Pública. El doctor Canavesio realizó investigaciones sobre elctroencefalografía de los estados parapsicológicos, que presentó como tesis doctoral en la Universidad de Córdoba; además, concurrió este año a la Primera Conferencia Internacional de Estudios Parapsicológicos, realizada en la Universidad de Utrecht.
Dado el interés de estos problemas, circunscriptos todavía, como se desprende de las manifestaciones del doctor Musso, a una esfera experimental, ESTO ES publicará próximamente una serie de entrevistas con personalidades científicas, con el fin dé divulgar algunos aspectos de la parapsicología y sus expresiones más notables.
Luis H. CORREAS
Revista Esto Es
14.12.1954

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