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CUMPLIO DIEZ AÑOS LA MAS JOVEN DE NUESTRAS GOBERNACIONES
Por
ARTURO ORQUERA
Vida múltiple y progreso extraordinario caracterizan a la Zona Militar
de Comodoro Rivadavia.
GENERALMENTE, se identifica a la costa patagónica como una gran región
frígida, azotada por fuertes vientos, donde la vida constituye una
aventura.
Algo hay de cierto en esto. El Sur tiene un clima bravío y un suelo
agreste, pero es generoso, de maravilloso porvenir, de grandeza sin
par.
La tierra patagónica —eterna tierra amarilla, parda o a veces
verdosa—-, cubierta de gramillas o de pequeños arbustos y de miles y
miles de ondulaciones casi siempre pronunciadas, resulta singularmente
pintoresca y acogedora como cualquier otra.
Andamos por aquel escenario misterioso de la Patagonia. El viajero que
cruza tan lejana comarca pronto se adueña de esa naturaleza
extraordinaria, que llena de asombro y se entrega fácil, llena de
posibilidades.
La fuerza misteriosa del panorama y del clima —fuerza modeladora donde
triunfó el hombre— absorbe y dignifica el duro vivir de la Argentina
austral. Todo con el poder fermental de zona recién aprovechada, capaz
de hacer el prodigio económico de la nación.
Siguiendo los polvorientos caminos del sur argentino, tuvimos la
suerte de adentrarnos en gran parte del corazón patagónico, la tierra
hollada por célebres viajeros y conquistadores, por piratas como
Drake, por expedicionarios como King y Fitz Roy, por sabios como
Darwin, por valientes como Piedrabuena, por peritos como Moreno.
LA GOBERNACION MILITAR DE COMODORO RIVADAVIA
En una franja de tierra que perteneció al Chubut y a Santa Cruz nació
hace diez años la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia. El
decreto de creación tiene como fecha el 31 de mayo de 1944. La más
joven de nuestras gobernaciones experimentó en estos primeros diez
años de vida un progreso extraordinario.
Bien sabemos que el petróleo constituye la más apreciada y poderosa
industria de la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia. Pero no es
la única. Florecen otras riquezas industriales que contribuyen al
engrandecimiento económico de todo el país.
Desde la cordillera de los Andes hasta la costa atlántica se invierten
anualmente varios millones de pesos en el plan de fomento industrial
de Comodoro Rivadavia. Tanto el gobierno como la iniciativa privada se
empeñan en extender por toda la gobernación los establecimientos
industriales, en los que se aprovecha la abundante y rica materia
prima del lugar.
La industria lanera, viejo pilar de la economía patagónica, se ha ido
desarrollando en forma magnífica en los últimos años, gracias al
acrecentamiento de los capitales invertidos y a la incansable labor de
los productores.
Las cifras arrojadas por el último censo nacional agropecuario,
realizado en el año 1952, dió más de 20.000.000 de cabeza de ganado
lanar en la Patagonia, sobre un total en todo el país de 55.000.000.
La zafra sureña alcanzó a 85 millones de kilos de lana, en su mayoría
de raza merina, que al ser colocada en los mercados compradores
—nuestros o extranjeros— reportó la elevada suma de 850 millones de
pesos.
En la distribución de la hacienda lanar de los territorios del sur la
Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia ocupa el tercer lugar, con
casi cuatro millones de cabezas de ganado merino en especial, que se
adapta fácilmente al clima y proporciona, más que cantidad, calidad
inmejorable de vellones, de perfecta comercialización. De allí que el
aporte lanero de Comodoro Rivadavia sea de suma importancia.
Otra industria firmemente arraigada en la joven y lejana gobernación
es la explotación del cemento portland. cuya producción diaria marca
cifras elocuentes. Con una técnica conocida con el nombre de “proceso
por vía húmeda” se consigue la elaboración —abundante siempre— de un
producto de alta calidad y resistencia, empleado con óptimos
resultados en toda aquella zona.
La máquina industrial comodorense se ve favorecida asimismo con la
instalación de un frigorífico que reúne todos los elementos de la
técnica moderna en materia de refrigeración.
Entre otras industrias, también de halagüeña prosperidad, situadas a
lo largo del territorio comodorense, se cuentan las fábricas de
mosaicos, ladrillos y tejas, elementos utilizados especialmente en la
construcción de viviendas en los barrios obreros.
No es el petróleo, como terminamos de ver, la única y floreciente
industria de la gobernación militar que recientemente cumplió diez
años de vida. Los millares de pozos petrolíferos diseminados en todo
el territorio constituyen, claro está, la industria fundamental, la
riqueza madre de la zona. Pero no es la única que aguarda la inversión
segura, a ]a vez que productiva, de los capitales industrializadores
de la riqueza argentina.
LA CAPITAL, CENTRO VITAL
La ciudad de Comodoro Rivadavia, capital de la gobernación militar, es
en cierto modo la capital de toda la Patagonia. Porque se trata de un
centro densa:
mente poblado, con más de 24.000 habitantes de los 52.000 que viven en
toda la gobernación, según el censo de 1947.
Ciudad dinámica y moderna, donde nada falta. Recorriendo sus calles
encontramos de todo. Abundan las casas comerciales, con filenas,
bares, salas de diversión, etc., que hacen de la ciudad un lugar
atractivo y agradable.
El centro comodorense está en la costa misma del golfo de San Jorge.
Lugar vital, concurrido, mimado. El trajín es intenso, sobre todo en
la. avenida San Martín. principal arteria de la ciudad. donde el
comercio ostenta las mejores casas. Es la avenida de las oficinas
públicas, de los bancos, del correo, de los cines y teatros.
la parte céntrica posee asimismo grandes atracciones, como el hermoso
balneario natural, sombreado de álamos y pinos, con pía-vas serenas y
amplísimas. Un vadoso acuario consagrado a la fauna y flora del
Atlántico sur — launa marina considerada como la más rica y variada
del mundo r destaca como un centro de Interés más de la bella capital
sureña.
LA CIUDAD VISTA DESDE EL CHENQUE
Comodoro Rivadavia tiene a sus espaldas un cerro. Es el famoso
Chenque, desde el cual es posible ver y sentir la ciudad tal como es.
Queremos aprovechar tan magnífico mirador. Subimos entonces a la
cumbre del Chenque. El día es magnífico, con un sol radiante sin
viento.
Desde arriba miramos la progresista ciudad, que dejó atrás a la vieja
población que surgió modestamente a principios del siglo, ruando
buscando agua se encontró petróleo.
Nada encontramos del ayer humilde. Sólo apreciamos a un pueblo
renovado, que avanza al compás de los tiempos actuales, trabajando
esplendorosamente.
Allá a lo lejos, el mar. El inmenso océano Atlántico ruge en constante
querella con las torres de petróleo, cuyas negras armaduras emergen
airosas del oleaje enfurecido.
Desde lo alto contemplamos el área cada vez más dilatada de Comodoro
Rivadavia. Vemos cómo la ciudad crece en varios kilómetros cuadrados
ganados al mar mediante un costoso muro de contención. Ganar al mar es
el único desplazamiento posible de Comodoro Rivadavia. Y así lo va
haciendo, paso a paso y tesoneramente, con lo cual el ejido urbano va
ensanchándose en forma notable, Aquí, en el terreno quitado al
Atlántico, surgen modernos barios obreros.
En el ensanche urbano de la ciudad observamos construcciones tan
importantes como el Hotel de Turismo, la Biblioteca y Museo, el
Colegio Nacional, el Hospital Regional y otras obras de gran
trascendencia para la población.
Así hemos contemplado desde la cumbre del Chenque a la pujante capital
patagónica. Todo ante nuestros ojos fué un film de esplendorosa
realidad.
EL GASODUCTO
Refiriéndose a la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, no
podemos dejar de mencionar de manera especial sus grandes yacimientos
de gas natural y las obras realizadas para el transporte del fluido
hasta los centros de consumo.
Allí está el gasoducto que une Comodoro Rivadavia con Buenos Aires. Es
una imperecedera y gran aventura de carácter industrial. Una hazaña
del progreso argentino para el engrandecimiento de la nación.
El itinerario de acero sirve a una extensa zona del país,
satisfaciendo así, con el más preciado de los combustibles, las
necesidades domésticas de millares de hogares.
DONDE TODO ESTABA POR HACER
En la Patagonia, y, por ende, en la hoy prospera Gobernación Militar
de Comodoro Rivadavia, muy poco de todo esto existía hace un cuarto de
siglo. La comarca entera se hallaba estacionaria y casi ignorada en su
inmensidad desértica.
Era la tierra virgen de una región inexplorada, donde los capitales no
tenían interés en establecerse ni afrontar planes con miras
argentínistas. Pero el escepticismo terminó. Hoy casi no hay tierra
virgen e inexplorada en el sur argentino. Los pueblos patagónicos no
están aislados. Las industrias se desarrollan. Surgieron grandes
centros de cultura y aprendizaje.
La leyenda de pobreza o la tremenda predicción de “tierra maldita” o
“región trágica” marcha hacia el ocaso. La pujante Gobernación Militar
de Comodoro Rivadavia y los demás territorios patagónicos —donde ahora
resultan fructíferos todos los esfuerzos y hay una posibilidad para
cada intento— son una muestra prodigiosa del valor extraordinario de
la Argentina austral.
—pie de fotos—
-Una parte de la progresista ciudad de C. Rivadavia
-El puerto de Comodoro Rivadavia con su moderno espigón
-La avenida San Martín es la principal arteria de la ciudad
-Las fuertes nevadas patagónicas cubren las calles y edificios
-el parque Saavedra, uno de los paseos de mayores atractivos
Revista Mundo Argentino
7/7/54
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