Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado
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| SE DESTACA en RADIO BELGRANO Félix Ocampo ORTIZ TIRADO LO DECIDIÓ EN SU CARRERA, CON UN PRESAGIO QUE SE ESTÁ CUMPLIENDO FÉLIX Ocampo ha logrado, en menos de dos años, destacarse con relieve propio en un ambiente para él desconocido y desde una ubicación, dentro del panorama artístico, que no siempre encuentra eco auspicioso en el seno del gran público. Rosarino de origen, perteneciente a una vieja familia de ese medio, comenzó a cantar desde sus días de escolar, con una vocación definida por formas líricas superiores a las comunes. Decidido a progresar, bajo la dirección de buenos maestros educó su voz y encontrose, sin pensarlo, frente a los mejores horizontes. —Su cuerda —le indicó el primer profesor de canto que tuvo— es idéntica a la de muchos tenores consagrados. Edúquela y verá hasta dónde puede llegar. Desde entonces Félix Ocampo dedicó sus mejores afanes en ese sentido. Y al cabo de algún tiempo debutaba en L T 1, Radio del Litoral del Rosario, con su verdadero nombre —Félix Nebbia— y un enorme éxito. Después, una circunstancia azarosa lo decidió a intentar más grandes éxitos. Y fué precisamente un tenor extranjero que entonces triunfaba ampliamente en el país por primera vez quien abrió la mejor perspectiva, con su espaldarazo, a un tenor argentino que es toda una valiosa promesa para nuestra broadcasting. LA INFLUENCIA DE ORTIZ TIRADO EN SU VIDA —Estaba actuando el gran tenor mejicano en el Real de Rosario, cuando unos amigos comunes me llevaron a su camarín. Presentes en el mismo y testigos de mis palabras, también lo fueron Tagliaccozzo y Burguet, que acompañaban a Ortiz Tirado. En determinado momento quedamos solos, éste, un abogado rosarino y yo, circunstancia que aprovechó mi amigo para pedir a Tirado me escuchara una canción. Canté “Rosa” de Lara, y al terminar recibí de él un abrazo inolvidable, mientras quienes habían permanecido fuera del camarín entraban entusiasmados. —"Sus oyentes, maestros, se han perdido una maravillosa canción"... Y Ortiz Tirado, tan grande artista que no sabe de vanidad, —sigue Ocampo—, les indicó que yo había sido el intérprete de la misma, mientras me auguraba un porvenir más amplio en Buenos Aires. Animado por él vine a esta capital y al cabo de un año y medio puedo decirles que he cumplido el .mejor de mis anhelos: cantar en Radio Belgrano, onda en la que he trabajado permanentemente al través de ese tiempo, afianzado por la buena voluntad de don Jaime Yanquelevich y Raúl Rosales, que siempre me han dado muestras de apreciar mis esfuerzos. UN RECUERDO EMOCIONADO —No sería justo —-agrega después— si olvidara lo que Ricardo Colombres, aquel muchacho que tronchó su vida en plena juventud, hizo por mí,, en mis comienzos. Sin más recursos que mi tesón, Buenos Aires era todavía superior a mis posibilidades. Podía mantenerme entonces sólo enseñando gimnasia respiratoria a algunos cantores y cancionistas; entre ellos Daniel Arroyo, Alberto Vila, Lidia Guzmán, Ernesto Famá, etc., cuando me encontré con Colombres, que actuaba en Radio Belgrano. Él y una cancionista de la que siempre estaré reconocido, me llevaron hasta Rosales, brindándome la primera oportunidad. Lo demás, ustedes lo saben. Pero jamás he dejado de estudiar un solo día. Por eso tengo fe en el futuro. Por eso puede esperarse mucho de este joven tenor rosarino, agreguemos nosotros. —Mi mejor aspiración es la de poder llegar plenamente al corazón de mis oyentes. Para ello, pongo toda la emoción que puedo experimentar en cada una de mis canciones. Y digan, también, que Luis Rubistein y José Abeleff me dirigen y educan artísticamente. Dos grandes valores, y magníficos amigos. He conocido muchos maestros, infinidad de consejeros, pero no creo haber dado hasta ahora con amigos y orientadores como ellos. Rubistein está realizando una obra magnífica con su academia. Abeleff es un técnico de inmenso valor. En pocas palabras Ocampo se ha definido a sí mismo, con la ausencia total de egoísmo que señala en cada frase. Mérito no el menor que puede pedirse en este ambiente de nuestra broadcastings, donde tantas buenas condiciones se han perdido en la maraña inextricable de la vanidad, del egolatrismo... -pie de fotos- -Debutante en Rosario, Ortiz Tirado, el gran tenor mejicano, lo animó a venir hasta nuestra capital. Desde entonces estudia afanosamente para ampliar el panorama de sus perspectivas artísticas. -En menos de dos años de labor en Radio Belgrano, onda que lo contratara, desde su llegada a Buenos Aires, Félix Ocampo ha logrado destacarse como una de las voces más dulces del broadcasting. Revista Radiolandia 7/8/1937 |
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