Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

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ESTUDIANTES
Negociaciones para la unidad
Luego de largos años de dispersión, signados por acusaciones recíprocas y divisiones irreconciliables, el movimiento estudiantil marchará, finalmente, a un congreso unificador que sesionará en Buenos Aires los días 30 de noviembre y 1° de diciembre. Durante los dos meses anteriores se renovarán autoridades en la mayoría de los centros del país.
Tras interminables cabildeos, la decisión se formalizó el pasado 1º de junio, durante la reunión nacional de centros y federaciones convocada, conjuntamente, por la Federación Universitaria Argentina (FUA) y la Federación Universitaria para la Liberación Nacional de Buenos Aires (FULNBA).
Como es de rigor entre los sensibilizados dirigentes estudiantiles, el mero hecho de resolver qué organismos signaban la convocatoria suscitó las primeras discusiones. Ocurre que la FUA es pilotada por Federico Storani, de Franja Morada (Juventud Radical), y la FULNBA por Miguel Talento, de la JUP montonera. Consecuencia: quedaban marginados los comunistas del MOR (tercera fuerza en importancia), quienes aún sostienen otro organismo: la llamada FUA La Plata que encabeza Jorge Kreynes. Ellos sugirieron, entonces, que además de la FUA y la FULNBA existe una tercera corriente integrada por los centros no adheridos a ninguna de esas federaciones. Por lo tanto, propusieron que la convocatoria al congreso fuese tripartita: FUA-FULNBA-centros no adheridos. La intentona no se materializó ante la férrea negativa de los alfonsinistas de Franja Morada. De ese modo, radicales y montoneros consolidaron su carácter de fuerzas mayoritarias, al tiempo que los jóvenes pro soviéticos debieron soportar el virtual desconocimiento de una entidad que mantienen desde 1970.
Claro que el hecho no es anecdótico: si los del MOR aceptaron semejante traspié sin demasiadas protestas es porque marcha viento en popa, al margen de rencillas domésticas, su acuerdo con la cúpula de la JUP.
Debe apuntarse, en consecuencia, que la concreción de la unidad estudiantil sólo es posible en un marco político donde se produce, a ritmo vertiginoso, el reacomodamiento de distintas organizaciones —de las que los núcleos universitarios son un reflejo— en torno de las diferentes líneas que se dibujan en la arena nacional.
Así, para los comunistas es tarea central orquestar una alianza con la Tendencia Revolucionaria del peronismo. Eso, en primer lugar. Además, pretenden una confluencia de todas las corrientes que —desde su óptica— deben marchar hacia un "frente popular’’, y que hoy se nuclean en las Juventudes Políticas Argentinas. Por esa razón han desempolvado una de sus viejas propuestas: crear listas únicas de JUP, Franja Morada y el MOR para las elecciones de centros estudiantiles.
Un ensayo piloto se motorizó, a fines de mayo, en la Facultad de Veterinaria de Río IV; allí, una boleta compuesta por la JUP, el MOR y grupos independientes duplicó los votos obtenidos por Franja Morada. El experimento permite sacar algunas conclusiones: por una parte, los radicales rechazan la lista única argumentando que ellos "ocupan un espacio político diferente”. No es la única razón: una lista tripartita garantizar ría la victoria del bloque JUP-MOR en el congreso unificador de la FUA ya que Franja Morada no podría discutir el primer puesto reservado a la JUP con apoyo del MOR.
Por su lado, la JUP prefiere participar sola; y así lo hará en las facultades donde esté en condiciones de obtener la mayoría. Pero su estructura en el interior es endeble: se rumorea, por ejemplo, que la conducción nacional que encabeza Pablo Ventura habría enviado un "interventor” a la regional Córdoba para garantizar un crecimiento en esa decisiva provincia, donde el aparato de la JUP es muy débil. En aquellos sitios donde su desarrollo sea escaso, la JUP presentará lista conjunta con el MOR.

LA HORA DE LOS PORCENTUALES
La reunión de Rosario decidió reformar las disposiciones sobre representatividad vigentes en la FUA. La trascendencia de la modificación es inmensa, ya que cambiará sustancialmente la correlación de fuerzas.
Hasta ese momento el 60 por ciento de los delegados se dividía entre todos los centros, independientemente de la cantidad de votantes de cada uno. El 40 por ciento restante surgía de una representación proporcional al total de sufragantes. De ese modo, regionales como Buenos Aires veían, diluir su peso numérico: el año pasado reunió el 43 por ciento de los sufragios de todo el país, pero sólo le correspondía el 17 por ciento de los delegados. Por esa razón JUP y MOR —cuyo fuerte es, precisamente, la Capital Federal— constituyeron la FULNBA sin participar de la FUA.
En Rosario JUP y MOR plantearon una revisión drástica: según ellos, la representación proporcional debía extenderse al 70 por ciento de los delegados, dividiendo el 30 por ciento restante entre todos los centros participantes, por partes iguales. Franja Morada hizo una contrapropuesta: 50 y 50. Finalmente se transó en un salomónico 60 por ciento proporciona] y un 40 por ciento federativo.
La decisión motivó las protestas de los maoístas del FAUDI. Según ellos, las universidades del interior —dieron el ejemplo de Córdoba— habían demostrado un poder de movilización e importancia política que rebasaba el marco meramente cuantitativo.
En verdad, el FAUDI aspiraba a evitar la preponderancia de Buenos Aires, bastión del eje JUP-MOR, al que califica de "sectario y favorable al imperialismo ruso”.
Los nuevos porcentuales, en fin, perjudicarán a las tendencias que carezcan de expresión en Capital Federal y a aquellas que sólo existan regionalmente, ya que no podrán aspirar a ubicar delegados por "resto”, como prevén los complicadísimos mecanismos electorales.

LA BUSQUEDA DE ACUERDOS
Aunque faltan algunos meses para que se lleven a cabo las elecciones más importantes —el lunes 10 el rector Vicente Solano Lima anticipó que los claustros porteños votarán en octubre— muchos suponen que no habrá grandes variantes respecto de los resultados electorales del año pasado. Por entonces la JUP obtuvo 24 mil sufragios en total contra 22 mil de Franja Morada y una cifra similar del MOR; algo más alejados aparecieron los socialistas populares del MNR (aliados de Franja) y el bloque chinófilo FAUDI-TUPAC: ambos rondaron los 15 mil sufragios.
En los próximos comicios, empero, se estima que votarán alrededor de 200 mil estudiantes (la mitad de los alumnos que asisten a universidades oficiales) agrupados en un centenar y medio de centros.
Pese al aluvión de nuevos votantes es menester recordar ciertos tópicos: la JUP se presentará en todo el país (en 1973 sólo lo hizo en la Capital y algunos centros aislados del interior), pero como contrapartida ha sufrido un importante desgajamiento: el de JUP Lealtad. Ellos les quitarán valiosos votos en distintos centros’ lo que en el orden nacional podría relegar a los montoneros a un segundo puesto, detrás de Franja Morada. Pero también los radicales han sufrido su fracción: la Juventud Radical Revolucionaria, que les restará posibilidades en Buenos Aires y algunos otros centros del interior.
De todos modos, la JUP estaría en condiciones de lograr la presidencia de la FUA (a la que cambiaría el nombre por considerarlo de historial “gorila”), con el apoyo del MOR y de la Juventud Radical Revolucionaria.
Pero no debe descartarse un viraje de JUP que podría preferir un entendimiento con Franja Morada para desmentir a quienes los acusan de "jugar para los pro soviéticos”. En la reciente reunión de Rosario, por ejemplo, un grupo de adherentes al AUN (una pequeña fuerza que responde al historiador Jorge Abelardo Ramos) coreó: "Ya lo ve / ya lo ve / para los Montoneros / lo mejor es el PC". La consigna estuvo a punto de causar una gresca mayúscula, evitada por la mediación de Franja Morada.
Por su parte, los Maoístas y la JUP Lealtad estarían dispuestos a sumarse al bloque Franja —MNR para articular un núcleo que dispute la conducción del movimiento estudiantil. Máxime si la JUP, el MOR y la JRR no logran sumar la mitad de los votos.
Para lograr ese objetivo los maoístas cuentan con un respetable caudal de adherentes, pero la incógnita mayor es revelar el respaldo que los alumnos darán a JUP Lealtad. Si éstos logran un fuerte aval, la JUP montonera se verá en aprietos: su enfrentamiento con los "leales” es tal que son frecuentes los roces en distintas casas de estudio. Aún más: en la asamblea de Rosario los "leales” no pudieron hablar: se lo impidieron sus ex compañeros pese a la reconvención tímida de Franja Morada y las protestas del FAUDI.
Sin embargo, los radicales estarían dispuestos a evitar choques frontales con la Ju: suponen que las huestes montoneras no aceptarán acudir a un congreso que no consagre a uno de sus militantes como líder de la FUA. Por eso Franja Morada estaría dispuesta a ceder la presidencia a la JUP a cambio de la secretaría general. Para eso debería provocar el desbocamiento de la entente JUP-MOR, o sumarse a la coalición como segunda fuerza con el respaldo del MNR. De todos modos, las conjeturas dependen de los resultados electorales. Allí podrán desmoronarse todas las estrategias, aun las articuladas con mayor laboriosidad. ♦
PANORAMA, JUNIO 13, 1974
 

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