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El 9 se mueve
Una lucha entre Estado y empresa privada.
El 24 de mayo de 1984 (es decir, hace un año y tras una década de
ausencia) Alejandro Romay retomó el timón de Canal 9. Ya lo había
piloteado entre el 24 de diciembre de 1963 y la intervención peronista
de 1974, cuando el canal privado pasó a manos gubernamentales. A dos
meses del retorno del año pasado, SOMOS publicó una gran nota titulada
El patrón de la vereda (por Romay, claro). Allí se revelaba que en ese
breve intervalo Canal 9 había conquistado nada menos que el 44 por
ciento de la audiencia, y que 4 de los 5 primeros puestos del rating
le pertenecían: Las mil y una de Sapag (38.8 puntos), Domingos para la
juventud (25.0), Brigada A (22.7) y Amo y señor (20.5) pegadito al
21.5 de Calabromas. de Canal 13. Hoy (es decir: a un año de Romay y a
25 de la fundación del 9, el 9 de junio de 1960) las cifras hablan por
sí mismas. El ejemplo abarca la medición de rating entre el 22 de
abril y el 21 de mayo pasado: Brigada A (37.5), El pulpo negro (25.1)
La viuda blanca (22.5), Las mil y una de Sapag (21.1) y El infiel
(20.6). Pero más allá de los números per se, éstos importan en la
medida en que, junto a los títulos de Romay. iluminan zonas de
coherencia temática. Y ésta es una clave del éxito. Veamos: Sapag y
Brigada A siguen firmes. Arnaldo André es el corazón teleteatral del 9.
desde Amo y señor hasta El infiel. La viuda blanca de Carmen Sevilla
confirma la regla, y El pulpo negro de Ibáñez Menta la proclama a
gritos: artistas populares, entretenimientos y acción. Ya lo dijo a
SOMOS, en su hora, el veterano Carlos Montero: "No hace falta ver el
logo del 9 para saber que es el 9. La coherencia está en la pantalla:
una programación para todos los públicos y un estilo definido".
Pero hay más, mucho más. Eso sí: como corresponde a todo hombre de
empresa. Romay sólo expone la parte aérea del iceberg. Canal 9 le
costó la friolera de 4.400.000 dólares, que pagó junto a sus socios
José Scioli y Héctor Pérez Picaro, y seguramente la cifra cela
secretos comerciales de igual valor. Sea. Lo que sigue es el ABC
teórico-operativo que el zar formuló ante SOMOS: "Años atrás, en el
Sábados de la bondad de Héctor Coire, yo llamaba a 200 empresarios y
les pedía colaboración. Por un donativo les daba dos spots
publicitarios gratis. Hoy la idea a cambiado un poco, porque el pueblo
quiere ser protagonista, quiere aparecer. Y aquí intervienen la
generosidad v los premios, los artículos para el hogar. Así, el pueblo
protagoniza una gesta solidaria que el empresariado argentino premia".
En cuanto a los teleteatros la base de su predicamento residiría
(según Romay) en la ilusión de "hacer vivir un mundo de status,
riqueza y opulencia”. La función sería, en general. "dinamizar,
movilizar al pueblo, venderle ilusiones y hacerle vivir en estado de
alegría”. Pero además Romay asegura que el 9 tiene "‘una fuerte
incidencia en sectores de nivel socioeconómico alto. El empresario
llega a su casa y se apasiona con Brigada A, porque no quiere pensar
más de lo que lo hizo durante el día”. Según un estudio de audiencia "
"hecho por un departamento que insume el 20 por ciento del presupuesto
del canal'', el zar sabría "cuándo las amas de casa están solas para
satisfacerlas", por ejemplo. De esa y otras certezas surge, quizás, la
agresiva campaña publicitaria con la que (de paso, cañazo) el 9 gana
fans. Está en los diarios, toma el lapso de las 12 a las 24 y larga
cifras por rubro. Hogares: 47 por ciento para Canal 9 y el resto
repartido entre los demás canales capitalinos. Mujeres: 48 por ciento.
Hombres: 47 por ciento. Adolescentes (¡atención!): 61 por ciento.
Niños: 55 por ciento. Esto, durante la primera quincena de mayo: a un
año del retomo y mientras la polémica entre tevé cultural y tevé
comercial, entretenimiento versus instrucción, o empresa
estatal-empresa privada, empalidece frente a las razones del éxito. Y
el éxito es admirable aunque venga degollando, se raje el cielo o nos
acusen de chabacanos. Como sea, no por nada 9 de los primeros 10
programas boom de mayo fueron de Canal 9, con un extremo en Brigada A
(37,6 puntos) y otro en El infiel (18.4), y Feliz domingo y Finalísima
en el centro (25.5) ¿Qué más decir?
Raúl García Luna
Fuentes: IPSA y Mercados y Tendencias.
-recuadro en la crónica-
Romay: “La fórmula es vender ilusiones”
-Cuál es su secreto para ocupar los primeros puestos del rating,
Romay?
—No sé si hay un secreto. Todas las mecánicas son más o menos iguales.
Lo distinto es el momento en que se usa una u otra. Hollywood nos
enseñó, en la época de la depresión, que todo debía ser blanco:
teléfonos blancos, mucho raso y paredes luminosas. Todo era blanco,
oro y verde. La gente se moría de hambre, pero al ir al cine soñaba al
ritmo de la danza de George Raft y Carole Lombard en una pista
brillante. La gente se entusiasmaba.
-Entonces, ¿usted sólo vende ilusión?
—Sí. Creo que esa es la función: entretenerlos y no amargarlos.
Nosotros estamos inmersos en un sinfín de problemas: inflación, una
deuda que debemos pagar sí o si, y los diarios que nos dicen todas las
mañanas que la realidad no es un paraíso. El día que me hice cargo del
canal, Emilio Gibaja, que es una buena persona, me dijo que me
marginara de lo evasivo. Para mí fue una cachetada. Lo evasivo es
fundamental. ¡Qué sabe Gibaja de televisión!
-¿Y Radonjic?
—Bueno, me parece un chico que quiere aprender y se expresa
humildemente. Creo que es un chico positivo. Pero si se come las
alfombras y comienza a opinar como un sesudo intelectual, habrá
perdido todo.
-¿Sigue pensando que ATC es un imperio político?
—Sí, ahora más que nunca. Y lo sabemos todos los que estamos en este
negocio. Lo mismo puede decirse de Canal 13 y Canal 11, por otra
parte.
-En el último show de Carlos Perciavalle, éste se expresó duramente
acerca de algún programa del 9 y de Romay concretamente. ¿Le molesta?
—No me molesta nada que venga de él. Perciavalle está enfermo. Un día
me dijo
delante de testigos que sólo quería ganar, que la única manera de
hacerlo era peleándose conmigo y buscando una respuesta.
-¿Qué clase de respuesta?
—Me dijo: "Como la que le diste a Mirtha Legrand"'. Me quedé perplejo
y le aclaré que nunca le respondí nada a Mirtha Legrand, que eso era
un invento. Ella se fue un día y al siguiente vino Armando Barbeito y
se llevó la idea. Pero no me preocupo. Eso fue todo. Le hemos pegado
fuerte con los 1.000 dólares por un chiste, que produce mucha alegría
en la gente y mucha amargura en él. Uno fracasa y otro triunfa esas
son las reglas. El año pasado ganó él, y este año le toca perder. Hay
que ganar y perder con la misma sonrisa.
-Entonces lo del no pago a la Casa del Teatro, pivote de un chiste de
Perciavalle en su último show, ¿es falso?
—Lo de la Casa del Teatro es muy doloroso. Cuando una institución se
presenta en Sábados de la bondad, firma ante escribano un orden de
prioridades en la utilización del dinero que se recaude. La señora
Iris Marga especificó que el dinero recaudado pasaría a saldar una
abultada cuenta que la Casa tiene con Obras Sanitarias. El dinero está
depositado, y el canal no tiene ninguna injerencia sobre él. La Casa
del Teatro puede retirarlo siempre y cuando lo utilice para la
prioridad que especificó ante escribano. La señora Iris Marga quiere
retirar el dinero a su nombre, y el canal, que puede ejercer el
derecho de veto, no puede aceptarlo. La gente donó el dinero para
pagar una deuda. No seriamos honestos si permitiéramos que se
utilizara para otros fines, tal vez prioritarios, pero no
especificados en su oportunidad.
-Volviendo al canal, a su infraestructura, ¿cómo está?
—El canal está sin equipamiento. No tiene planta transmisora color.
Apenas si tenemos un decodificador que da color a la señal. Nos
manejamos con dos cámaras de juguete en condiciones críticas. No
tenemos infraestructura. Lo que sale al aire requiere el esfuerzo de
todos los que trabajan en el canal, y es un milagro. En algunas
semanas más tendremos la nueva planta transmisora y cámaras que nos
permitirán una producción más cuidadosa.
Walter Sequeira
Fotos: Gerardo Horowitz
Revista Somos, 14/06/1985
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