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Caos en el 9
Desorientación total de su organización.
Cerebros mágicos que producen cortos circuitos.
Narciso dice: “Son unos ignorantes"
Conclusión: Se amenaza la salud mental del televidente.
El caos reina en el Canal 9. Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que
pasa ni cómo va a terminar esta "movida de piso" general que se ha
desatado en los ámbitos del hasta no hace mucho pujante canal. Muchas
son las versiones y rumores que corren en los medios de televisión;
cada uno cuenta su información propia adelantando medidas, cambios,
remociones que habrían sido va dispuestos por quienes en estos
momentos han tomado la "manija" en la calle Castex. Pero algo hay, sí,
concreto, en torno a todo ello, y es la intervención posible del
Parlamento a moción de uno de los bloques de la Cámara Baja, que
propondría la formación de una comisión investigadora para meter las
narices no sólo en el Canal 9 sino también en los restantes, excepto
el 7 al que se considera oficial.
DESINTEGRACION
QUERER historiar el proceso de desintegración interna del Canal 9
seria remontarse a los días de su formación, porque los grandes males
no son fruto de generación espontánea sino que obedecen a procesos de
gestación más o menos prolongados. Pero vayamos a sus signos visibles
más inmediatos. El primero de ellos fue el sorpresivo pedido de
licencia del director Kurt Lowe. No pocos vieron en ello una forma de
defenestración “amabile ma non tropo” de quien había sido el más
entusiasta animador del grupo primigenio CADETE. Kurt Lowe ha empleado
su licencia para pasear por Europa. Pero, ¿pasea realmente?. . .
Porque Manuel de Alba, que volvió del viejo continente la semana
pasada —y fue derechamente a la cama con 39 grados de fiebre— mantuvo
con él varias e importantes conversaciones. Y no hablaron de poesía —a
la cual por otra parte es afecto el “grosso, ma non tropo” gerente (o
ex, a estas horas) general del Canal 9, sino que analizaron
importantes problemas que les afectaba directamente y elaboraron un
plan de ataque —o contraataque— que Alba traería en sus maletas. Y ese
plan, ¿contra quién va dirigido? ¿Quién sería el enemigo? La gente
hace nombres, y entre otros menciona, principalmente, el del Dr.
Ildefonso Recalde, culto, cauto y espiritual presidente del directorio
de Canal 9.
LLEGAN LOS “CEREBROS MAGICOS”
Pero veamos qué sigue ocurriendo en la casa de la calle Castex. Cuando
Lowe salió de “licencia” llegó de los Estados Unidos un señor Kenny,
yanqui sureño, alérgico —según dicen —a los tonos fuertes,
especialmente cuando los mismos se dan en la piel humana; un señor
Marshall, oriundo de Cleveland y que nada tiene que ver con el gran
general: un tal Pérez, nacido en Texas de padres mexicanos y que,
evidentemente, no acusa complejos como los personajes de la película
“Los desarraigados”: y un señor Vilar, brioso y parloteador cubano.
Eran los cerebros mágicos que la N.B.C. —que mucho tiene que ver con
Canal 9— enviaba en auxilio del Dr. Recalde para poner en quicio la
desaforada administración técnica, artística y económica de la aludida
planta televisiva.
Los que dicen conocer los problemas internos del Canal 9 afirman que
este equipo tenía por misión destruir las estructuras que respondían a
Lowe y Alba. Y en tal sentido parece que los primeros golpes fueron
dirigidos contra Carlos D’Agostino, quien, por falta de solvencia en
el difícil menester que se le había confiado, quedó fuera de combate
al primer “upercut”. Pero no era eso lo que se proponían los cráneos
milagreros llegados de afuera. Nada menos que a 150 empleados del
personal del canal planeaban poner en la calle. Y en ese plan de ir
empujando a la gente hacia el precipicio, arrastraron inclusive
elementos utilísimos del canal, como el jefe de prensa, Benítez
Capurro, a quien a lo último trasladaron de sección.
ALERGIA AL COLOR
Pero he aquí —aseguran algunos informantes— que el alérgico Kenny
descubrió que en la casa había algunos hombres de piel entonada, no
sabemos si por el sol o por los genes embriológicos: lo cierto es que
a partir de ese día comenzó a perder el apetito, a tener náuseas y a
experimentar un estado de desazón tal que, para recuperarse, fue
necesario buscar la forma de alejar a los causantes de tales males.
Allí comenzaron, entonces, los inconvenientes creados al muy entonado
Hugo Marthineitz y al “helioprieto” Luis Medina Castro. Claro que la
gente sensata cree que este enfrentamiento con los nombrados obedece
sólo a razones de reorganización y no a aquellos peregrinos motivos
“IGNORANTES”, DICE NARCISO
Los cuatro cerebros mágicos resolvieron meterse también con los
programas. Dos de ellos, Pérez, el azteca-tejano, y Vilar, el cubano,
con la colaboración de dos amanuenses, los argentinos Tito Soria y
Armendáriz (hombre fiel de D’Agostino hasta la movida de piso),
pretendieron introducir modificaciones en la forma de trabajo de
Narciso Ibáñez Menta. El creador de “El fantasma de la Opera” —quizás
el más grande éxito de la TV criolla hasta la fecha— se avino al
diálogo. Los escuchó, pero prefirió callar cuando se le pidió su
parecer, prometiendo dar una respuesta que antes quería pensar.
Alguien quiso saber, más tarde, acerca de lo conversado, y le preguntó
a Narciso Ibáñez: “Son unos ignorantes”, habríale manifestado el
artista, cuya respuesta, por otra parte, sería la notificación de su
retiro del canal para pasar a otro.
También pretendieron introducir modificaciones en el programa
“Ceremonia secreta” —la novela corta premiada por la revista LIFE—,
pero el autor, Marco Denevi, se opuso terminantemente, amenazando con
retirar la obra.
Tato Bores, Alfredo Alcón y Blackie habrían sido objeto de
perturbaciones en su trabajo por el equipo importado. Cuentan que
Blackie, molesta por la presencia de Tito Soria, a quien algunos
definen como un subdesarrollado intelectual, habríale expresado que
dejara de ser “The informer” dentro de la casa el verdadero sentido de
la palabreja de marras habría que buscarlo en la traducción española
del título de la película conocida como “El delator”).
INFRADOTADOS INTELECTUALES
El grupo de los cuatro —Marshall, Kenny, Pérez y Vilar— es asistido
por tres argentinos: los ya nombrados Soria y Armendáriz, e Isaac
Aisemberg, quienes ganan su pan —pan más tremendo que el que debió
comer el profeta Ezequiel— cumpliendo tareas no bien definidas,
particularmente este último, a quien los de la casa llaman “El
inspector” y los periodistas de TV han aplicado el mote cariñoso —¿o
inamistoso?— de “El monstruo”. Los cuatro grandes, divididos, a su
vez, en los “super” —Marshall y Kenny-— y los “infra” —Pérez y Vilar—,
han sido definidos por quienes los conocen desde sus actuaciones
anteriores, como excelentes técnicos en materia de televisión, pero carentes de toda sensibilidad artística, además de estar
insuficientemente dotados en el aspecto intelectual. En este sentido
se afirma que la preparación intelectual de los mismos sería compa
rabie a la de un escolar de quinto grado primario, aplazado en el
examen final. . . Ello explicaría por qué ese empeño en poner en el
aire un programa denominado "Bailamos”, que ya en los Estados Unidos,
donde se ofreció por primera vez, fue impugnado por psicólogos y
sociólogos que le atribuyeron un peligroso poder de embrutecimiento
del teleoyente.
NUEVO CAPITAN...
La actuación del equipo extranjero comenzó suave para ir haciéndose
cada vez más despótica, y éste es el momento en que entre la gente de
Canal 9 existe un clima de violencia y nerviosismo que podrá
desembocar en cualquier cosa. Temiendo que pueda ocurrir algo
desagradable, se está estudiando la posibilidad de poner el mando en
manos de Héctor Querejeta, capitán de corbeta retirado, que si de
televisión entiende lo que pudo haber aprendido en el tiempo que lleva
en Canal 9 al menos obraría con métodos menos irritantes.
COMISION INVESTIGADORA
Pero lo cierto es que todo ese desaguisado habría puesto en
descubierto que el canal de la calle Castex es manejado directamente
desde los Estados Unidos, lo que haría evidente, además, que quienes
se vieron favorecidos con la licitación del mismo —la ley exige que
sean argentinos nativos— han transferido a manos extrañas la
conducción del canal.
Como parece ser que algo parecido ocurre con los restantes canales,
aunque en forma encubierta —excepto el 7—, ésta es la hora en que el
diputado Perette estaría documentándose debidamente para que su
bloque presente una moción al cuerpo en el sentido de crear una
comisión investigadora para comprobar si realmente la televisión
privada argentina ha pasado a manos extrañas, en franca violación de
la ley.
Revista Platea
28/7/1961
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