Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado
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| La tevé tira un cable El cable-TV —ya en estas pampas— amenaza a la pantalla clásica. Bombardeada desde todos los flancos, acusada de deformar mentes párvulas y de incitar a la violencia, la tevé no sólo se resiste a replegar efectivos sino que en los últimos tiempos ha irrumpido en el campo de batalla con una nueva arma de guerra: el cable. Las cifras parecen indicar que ha sido una jugada maestra: los 2.8 millones de hogares abonados en 1968 en Estados Unidos (lugar de nacimiento del sistema) se transformaron este año en 21 millones con una ganancia de 2.300 millones de dólares. Para 1990 —opinan los expertos— esas cifras treparán a 46 millones de hogares y 5.400 millones de dólares. El sistema nació precariamente, cuando un ignoto comerciante de artefactos electrodomésticos de la zona rural de Pennsylvania se hartó de la nieve que empañaba permanentemente su pantalla. Levantó una antena en una montaña cercana, la conectó al televisor mediante un cable coaxil y descubrió no sólo cómo desaparecía el intruso sino que también podía recibir transmisiones de otras ciudades. Aunque muchos poblados imitaron su ardid, el cable quedó como algo útil en el campo hasta mediados de la década del 70, cuando empezó a perfeccionarse de la mano de Ted Tumer, un famoso empresario de Georgia que creó la Cable News Network. Hoy existen más de dos docenas de redes nacionales por cable en los Estados Unidos —incluyendo una que emite noticias las 24 horas del día y otra dedicada exclusivamente a deportes— y cerca de 5.000 compañías de tevé por cable (un año y medio atrás había apenas 800). aunque los dos tercios deja clientela están controlados por 25 empresas gigantescas. Contagiadas por tanto éxito, las tres cadenas comerciales de tevé no quieren perder la oportunidad de alimentar sus arcas: mientras CBS compite con CBS-C. inaugurado dos meses atrás, ABC largó a la arena su canal de tevé por cable cultural. RCA Corp., cadena madre de la NBC, por su parte, trabaja en El canal de los entretenimientos, que ofrecerá shows infantiles, miniseries basadas en best-sellers y dramáticas producciones importadas de la BBC de Londres. El nuevo fenómeno reserva también una buena tajada a las editoriales, que ya largaron al mercado 15 guías de programación de Cable-TV, diagramadas bajo el patrón de la exitosa TV-Guide. Según Alan Mc Donald, director de marketing de American Televisión Communications Corp.. “se trata de un medio excelente para lograr una respuesta directa’’. “Gracias a él. un avisador sabe exactamente quién recibe los ejemplares, puesto que va directa y solamente a suscriptores —dice—. Y como la mayoría de las guías están incluidas en la factura mensual del abono, el avisador tiene la seguridad de que la revista es entregada y leída.” El cable también se ha extendido hasta estas pampas. El 15 de octubre pasado levantó oficialmente la persiana Cablevisión S.A. TV Canal 5. el primer sistema de tevé por cable del país, que desde su planta de La Lucila, a través de 90 kilómetros de cable, transmite a 450 abonados diseminados entre ese lugar, San Isidro, Vicente López y Olivos. Según dijeron a SOMOS Ricardo Horacio Garrido, el gerente general, y Eduardo Daniel Suárez, el gerente de programación, la patriada exigió una inversión de 280 mil dólares para el centro de emisión (japonés) y un millón para el equipo de redes norteamericano-canadiense. “El servicio funciona con un modulador (que equivale al trasmisor de la tevé tradicional) que emite ¡a imagen al abonado —dijeron—. Por el cable coaxil pasan 30 señales. y de esta forma el abonado recibe nuestra emisión a partir de las 17.30 y hasta las 24. Pero lo bueno del sistema es que si uno quiere puede sintonizar en ese mismo lapso cualquiera de los otros cinco canales sin ningún tipo de interferencia (lluvia, imagen desdoblada, etcétera). Para ser más claros: nosotros recibimos los cinco canales y se los retransmitimos, impecables, al suscriptor.” La red —aérea— viaja por los cables telefónicos y está formada por un cable maestro (cable troncal) de tres cuartos de pulgada de diámetro, del que deriva otro (cable distribuidor) de media pulgada. Este sistema se conecta al televisor del abonado gracias al cable coaxil, previa desconexión de la antena. Una vez instalado el servicio uno puede repantigarse tranquilamente en el sillón para reír con La Pantera Rosa ataca de nuevo, admirar a James Caan y Genevieve Bujold en Otro hombre, otra mujer o saborear media hora de jazz con Dizzy Gillespie al micrófono. Todo sin cortes publicitarios y por una cuota mensual de 270 mil pesos. La matricula de ingreso, que se paga una sola vez al contratar el servicio, orilla el 1.250.000 pesos más IVA. Paralelamente empiezan a florecer desde La Quiaca a Tierra del Fuego y desde las cataratas hasta la cordillera los canales de tevé por circuito cerrado, ideales para inhóspitos parajes que no reciben por aire. La mayor parte del medio centenar en carrera se nuclea en la provincia de Buenos Aires, y los optimistas se atreven a vaticinar que dentro de dos o tres años habrá alrededor de cien. “La diferencia de nuestro sistema con el circuito cerrado es que por el cable de éste pasa una sola transmisión —dijeron Garrido y Suárez—. Por el nuestro pasan varios servicios simultáneos: todos los canales más nuestra propia programación de películas, series, programas infantiles, ballets. documentales, etcétera ” En octubre pasado el COMFER autorizó la instalación y funcionamiento en Capital Federal de uno de ellos, Cable Color S.A.. que empezaría a emitir en la segunda mitad del año que viene. “Aunque el permiso es para la ciudad, empezaremos por Barrio Norte y luego nos extenderemos hacia Palermo y Belgrano —dijo a SOMOS Diego Joaquín Ibardia, dueño de la licencia—. ¿Tarifas? Aunque todavía no hay abonados ni han sido fijadas, pensamos que la cuota podría rondar el 1.500.000 pesos el enganche (pagaderos en cuotas) y 250 mil pesos mensuales el abono. Junto al tendido del cable el abonado recibirá una cajita selectora. El dial del televisor tiene que estar fijo en nuestro canal, pero mediante esa cajita se puede pasar a los canales comerciales. Pensamos incorporar en el futuro un sistema de seguridad por computadora. También ofreceremos información sobre la cartelera de espectáculos, la Bolsa o cualquier otro dato acumulado en un banco de memoria ” En Estados Unidos la tevé por cable ya rompió el corsé de programas infantiles-series-películas-documentales-ballets-recitales. La Warner Communications, por ejemplo, tiene entre manos la instalación de seis canales culturales para complementar la educación secundaria y universitaria, mientras la firma Dow Jones se prepara para trasmitir cotizaciones e informaciones bursátiles varias por La Bolsa y Wall Street, el canal que acaba de comprar Canal Institucional, que inaugurará el Citibank en 1983,usará el cable para difundir información sobre la empresa, nuevos proyectos y hasta flashes de algunas reuniones de directorio, además de intercomunicar a la central con todas las sucursales de Estados Unidos. Sin embargo, el banco tiene un proyecto aún más ambicioso: instalar una computadora con teclado en el televisor de cada hogar, de modo que el cliente puede librar un cheque o pedir estados de cuenta, por ejemplo, sin mover un pie de su casa. Aprieta dos o tres botones y listo. Un sistema similar al que tiene previsto Eastern Airlines, que ha pedido una franquicia para que cada abonado disponga de los horarios completos de salida y llegada de sus aviones cuando se le ocurra. ITT no se queda atrás: quiere instalar un correo por tevé gracias al cual cada suscriptor pueda hablar desde su computadora con cualquier otro cliente para intercambiar datos o para ampliar una noticia que pescó por alguno de los canales. Pero una de las alternativas que más entusiasman a los devotos de la tevé por cable son los juegos. Cable Communications ya pidió tres franquicias para que los abonados midan fuerza o inteligencia en ajedrez, tenis, palabras cruzadas, guerras submarinas, ping-pong y ocios varios con un rival que puede estar a 20 kilómetros de distancia, aunque aparezca en la pantalla Aunque a un ritmo más lento y modesto, algunas de estos ingeniosos recursos aterrizarán por estas costas el año que viene Cablevisión proyecta inaugurar su servicio de juegos por computadoras. Para hacer las jugadas el abonado de marras tendrá en mano dos comandos de control remoto que no solamente le servirán para hundir o averiar barcos en la Batalla Naval: se los conecta al sistema de alarma contra robo o incendio de la casa para que cualquier emergencia se registre inmediatamente en las pantallas apostadas en la policía y el cuartel de bomberos. Aunque bien alimentado y en crecimiento permanente, el Cable-TV aún está fresco y con olor a recién salido del homo. Los más avezados analistas de medios de todo el mundo no se atreven todavía a esbozar un pronóstico sobre sus consecuencias. Para Frederick Anschel, analista de la firma de inversiones Deán Witter Reynolds “hay muchas preguntas que quedan por contestar. Una de ellas es cuánta gente está dispuesta a pagar el entretenimiento”. Mientras los capitostes de la tevé clásica pasan día y noche desmenuzando los riesgos que entraña este competidor, los sociólogos se preguntan cómo afectará en la vida familiar Un estudio de Doyle Dane Bembach. empresa publicitaria neoyorquina, reveló que la gente que tiene tevé por cable está frente al aparato un 17 por ciento más que los que no tienen. “Buena o mala, riesgosa o no, lo cierto es que con ella enfrentamos una revolución similar a la que produjo la invención de la imprenta” dijo George Gerbner, experto en comunicaciones de la Universidad de Pennsylvania. Ana D’Onofrio Buenos Aires: Alfredo Villa y Lucía Uriburu Nueva York: Alberto Oliva y Florencia Braguinsky. Revista Somos 18/12/1981 |
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