Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

jinx
Repostería de Hollywood
JINX FALKENBURG
Hace honor a su belleza latina

AUNQUE por sus venas no corre sangre española, Jinx Falkenburg puede catalogarse como un exponente hispano, tanto por su tipo como por el temperamento marcadamente latino. En esto acaso tenga que ver el hecho de que Jinx nació en Barcelona, en la mismísima España, por uno de esos accidentes que pueden suceder cuando el padre es un ingeniero electricista que viaja por el mundo entero acompañado de su esposa.
Desde pequeña demostró Jinx su afición por los deportes, que luego le darían fama, y aprendió a nadar apenas supo andar. Luego, cuando sólo tenia tres años, su familia se trasladó a Chile, y Jinx y sus dos hermanos pasaron en el país hermano trece años.
Los tres Falkenburg se distinguieron como tenistas y nadadores. y hasta la madre de Jinx alcanzó el título de campeona de tenis de Brasil. Jinx no se quedó atrás y poco después mereció el título de campeona de natación de Chile.
De regreso a los Estados Unidos, el padre de Jinx se estableció en California. Nuestra estrella tenía entonces 16 años, y su belleza y vitalidad atrajeron la atención a un conocido fotógrafo comercial que decidió usar su atractivo rostro para adornar una portada de una revista. Esto resultó una excelente idea y pronto la muchacha recibió un contrato para aparecer en sesenta portadas más y en innumerables anuncios.
Era muy joven todavía cuando Jinx se convirtió en una de las modelos más conocidas y mejor pagadas de los Estados Unidos.
y su rostro encantador y su escultural cuerpo aparecieron en casi todas las publicaciones del mundo antes de que el cine reparara en ella.
Pero Hollywood —que está siempre en busca de nuevas estrellas— no podía ignorar por mucho tiempo a una triunfadora y no tardó en hacerle una oferta. En este caso fué la Columbia Picture la que se aseguró su concurso, y desde entonces la historia cinematográfica de Jinx Falkenburg ha registrado interpretaciones lucidas que la llevaron a convertirse en una de las estrellas preferidas de las comedias musicales. Sobre todo, ha sido intérprete, en más de una oportunidad, de bellezas latinoamericanas.
La selección no se ha hecho caprichosamente, ni en virtud sólo del tipo, sino de las simpatías que Jinx Falkenburg siente por todo lo latinoamericano y la pasión que pone en la defensa de su prestigio. En el caso particular de su. representación de la mujer de ascendencia hispana, no podría haberse escogido mejor embajadora, a quien bien se puede investir de plenipotencias por la majestuosidad de sus atractivos.
Revista PBT
22/10/1954
 

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