Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado
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| CASATCHOCK REMEDIO PARA ANGUSTIADOS Un nuevo baile, capaz de erizar la epidermis y extasiar el alma -según su creadora-, ha comenzado a convulsionar a Europa. Desplegado en torno de cuatro pasos claves, el ritmo amalgama antiguas danzas hebreas y añejas melodías rusas. Además, sus desinhibidos cultores le atribuyen poderes terapéuticos de sincopada eficacia: permitiría suprimir la angustia, la soledad y las tensiones Un nuevo delirio se cierne sobre el mundo. El flamante frenesí que se originó en París y ya ha devorado a media Europa, se llama casatchock y es un ritmo bailable que amenaza demoler todas las defensas elaboradas por los prejuiciosos. El arma más eficaz del casatchock es su melodía crocante, que permite retozar ingenuamente, casi sin esfuerzo. Según los entendidos, la deslumbrante cadencia es especialmente apta para desinhibidos y se presta para ser triscada en el plano de la seducción sensorial. Su creadora, la bailarina israelita Rika Zarai, explica que “sirve para suprimir la angustia, la soledad y las tensiones’’. No obstante ser un hit reciente, las espiraladas etapas del casatchock se remontan en el tiempo hasta rozar los orígenes de añejas melodías eslavas: “La música del casatchock —memora Rika— está inspirada en una vieja canción rusa que mis padres me cantaban cuando yo era muy pequeña. Una de las primeras cosas que me propuse a mi llegada a París, fue tratar de grabarla. Sin embargo, muy pocos compartieron mi entusiasmo; la mayoría se limitaba a no comprometerse: ‘está bien, apuntaban, pero nunca prenderá en Francia’. Yo, al contrario, opinaba que podía ser un magnífico suceso”. Rika no se equivocaba; en sólo tres semanas fueron vendidos en París más de cien mil discos de casatchock cantado por la Zarai: un éxito que se parece a una revancha. La historia francesa de Rika Zarai está llena de curiosidades y frustraciones, es —más que nada— un triunfo de la voluntad. Antes de 1960, cuando decidió emprender la aventura de conquistar París, Rika era la vedette más cotizada de Israel, su tierra natal. “Estaba previsto que debía debutar en un espectáculo del Olympia. Dejé mi país —se enfurece la estrella— y fui a París dispuesta a jugármelo todo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me informaron que mi actuación debía postergarse, que el contrato todavía no estaba redactado y que tenía que tener paciencia y esperar un tiempo. En una palabra: me dieron con la puerta en las narices.” Con todo, la diva no se amilanó: sabía que su oportunidad no podía tardar. “Para vencer cualquier impulso de regresar a Israel —se arriesgó—, me deshice del pasaje de vuelta.” Después de tres meses de fatigar los medios artísticos parisienses, la cantante logró que le grabaran su primer disco: la placa contenía un tema, “Oliverio”, que la sacaría del anónimo y la catapultaría al éxito. A partir de ese momento acumuló actuaciones en la televisión y en los principales lugares nocturnos de diversión de la capital francesa. Pero su debut consagratorio se produjo en 1962, cuando con Jacques Brel se convirtió en la estrella indiscutida del Olympia, uno de los locales más rutilantes de París. El vértigo —sin embargo— se inauguró hace unos pocos meses, cuando registró su triturante casatchock, una danza que puede convertir a los bailarines menos avezados en sofisticadas y embriagantes libélulas. “El casatchok —susurra Zarai— es algo más que un simple divertimento. Su coreografía tiene un cierto parecido con las danzas hebreas que yo bailaba siendo niña, pero se fortalece con una circunstancia: acredita la virtud de erizar la epidermis y extasiar el alma.” Quizá exagere, pero una cosa es cierta: quienes estén dispuestos a caer en la trampa del casatchok deben aventar todo empaque introspectivo y dejar que el rito báquico fluya libremente. ■ PASO A: Se hacen chasquear los dedos al compás oe la música, una vez a la derecha (foto 1) y otra a la izquierda (foto 2). PASO B: Se cruzan los brazos al estilo ruso y se flexionan tres veces las rodillas hacia adelante (foto 3). Se baten palmas dos veces y se dan, acto seguido, tres pasos hacia atrás, dando una palmada en cada paso. PASO C: Se salta sobre el mismo terreno con los pies juntos, lanzando primero la pierna derecha hacia su lado (foto 4) y luego, la izquierda (foto 5). Así tres veces hasta volver a la posición de pies juntos. Se desplaza el cuerpo a la derecha, brincando tres veces sobre los pies (foto 6). Luego se da una palmada, levantando el pie interior (foto 7). Se vuelve a la posición inicial, dando una doble palmada. PASO D: Sin mover ¡os pies del suelo, se dobla la cadera (foto 8), primero a la izquierda, después a la derecha y así sucesivamente, manteniendo ambos brazos levantados. (La ilustración de los pasos fue interpretada por Teté Coustarot, Miss SIETE DIAS 1969.) Revista Siete Días Ilustrados 9/6/1970 |
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