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Universidad del Comahue: Los patagónicos la prefieren cerca

El viernes 6 de agosto, desde el Chocón, el ministro de Cultura y Educación Gustavo Malek, dejó inaugurada la Universidad Nacional del Comahue, duodécima casa de altos estudios con que cuenta el país en el orden nacional. La simbólica puesta en función —ya que en realidad iniciará sus actividades a partir del primero de enero de 1972— demandó una gira de Malek y su equipo ministerial de alrededor de tres mil 600 kilómetros, con estadías en Neuquén y Bariloche y visitas a las ciudades rionegrinas de General Roca, Cinco Saltos y Viedma, esta última, capital de la provincia. Esa misma tarde, en las obras del Chocón, el ministro expuso los términos de la política oficial empeñada en fundar universidades como "palancas de desarrollo”.
Pero también denunció la existencia de "ideologías apátridas que pretenden convencernos de que estamos inmersos en una degradación institucional y moral inexistentes”. En forma concreta, el viaje de Malek no sólo significó un replanteo de la situación educativa a niveles secundario y terciario, sino que sirvió, además, para descubrir las discrepancias locales respecto de la futura radicación de departamentos universitarios y la manifestación de esas expectativas entre los estudiantes. Puso en claro, también, la intención aperturista del gobierno, un anhelo que busca re-implantar el diálogo entre el poder y sus destinatarios. No parece fácil, sin embargo, que esa tónica prospere entre los estudiantes cuya radicalización política consiste en rechazar toda forma institucional de la protesta. Eso, al menos, fue posible verlo en Comahue.

OPERATIVO INDIFERENCIA. Bajo un cielo frío y claro, la recepción estudiantil a la espera del ministro Malek y su comitiva en el aeropuerto de Neuquén, apenas alcanzó a medio centenar de alumnos primarios y secundarios, con absoluta ausencia del sector superior. Un significativo error de perspectiva motivó, en cambio, el refuerzo de las guardias pretorianas locales con policías sólidamente armados. No hizo falta mucho tiempo para que la apatía estudiantil, y una indiferencia planificada por parte de los grupos universitarios combativos, disolviera esos pertrechos subrayando su inutilidad. De ese modo, si el ministro Malek —un circunspecto científico con algunas pizcas de humor — esperaba ser ametrallado por la crítica o frenado por los tumultos del repudio, la tensa calma patagónica debió decepcionarlo: “Esperé que expresaran su descontento, o bien que plantearan juicios valorativos aun opuestos a nuestra gestión" confesó esa tarde, tras una audiencia aguada y neutra concedida a los estudiantes en la sede de la Universidad Provincial de Neuquén, centro futuro de la Universidad del Comahue. Ocurrió que los estudiantes presentes no llegaban a quince, la mayoría de ellos representando al Instituto de Turismo, y muchos ligados a las estructuras administrativas de la Gobernación, dispuestos entonces a la salutación complaciente.
Hubo más calor 24 horas después en General Roca, cuando un puñado de estudiantes desinfló las gomas del automóvil del gobernador de Río Negro, general Roberto V. Requeijo, y rayó con monedas la pintura de los flancos, Malek no pudo tener oportunidad mejor para dialogar aunque brevemente, con los revoltosos que impugnaban al gobernador. El saldo de ese diálogo apenas fue interpretado por los elementos ministeriales: "Todo estaba orquestado por gente de izquierda" dijo un vocero; no era cierto, los tumultuosos de Roca manifestaban inquietudes más profundas: "Queremos una universidad popular” coreaban sus consignas. Para capitalizar la presencia estudiantil, la facultad de Agronomía en Cinco Saltos, cerró su comedor. El repentino feriado urdía un plan cándido: sin comedor, los estudiantes asistirían al asado de Cinco Saltos, al que habían sido invitados.
Obviamente, no hubo universitarios junto a las parrilladas del mediodía. Malek, dialogó entonces con Panorama asegurando que el "colonialismo mental es mucho más grave que la dependencia económica” Para el ministro, el peligro de actitudes combativas sólo existe en tanto las mismas abreven en "teorías extrañas a nuestras concretas formas nacionales”. Esa posición libera al peronismo del índex. "Es, sin duda — enfatizó— la más legítima fuerza del país y si los estudiantes adhieren a ella no habría forma de señalar en su actitud ningún tipo de colonialismo”. Curiosamente, Malek separa dos conceptos que aparecen como reversibles: colonialismo mental y dependencia económica.
Pero la situación de .repudio de efectos más irritativos tuvo lugar ten la facultad de Ingeniería de Challad, donde los estudiantes prefirieron jugar al rugby antes que adelantarse al encuentro con el ministro. "Despreciar el diálogo señala indiferencia” concluyó un funcionario ministerial. "¿Cómo sabremos qué cosa quieren?” se preguntó otro, perplejo. En realidad, los internos de Ingeniería desecharon el diálogo como forma neutralizante y si bien el partido de rugby pudo parecer casual, su objetivo estaba delineado en los programas de la Línea Estudiantil Nacional (LEN, ongarista), agrupación mayoritaria en el Comahue, autora de un comunicado que circuló por los diarios locales. Uno de sus puntos, reivindicaba la creación de la universidad: “Es obra del estudiantado —decía— que supo exigir sus derechos a través de la lucha”. Otro ítem, sustancial, atacaba la presunta descentralización por considerarla una medida disgregacionista "tendiente a debilitar el movimiento estudiantil”.
En la parte final del documento, el LEN precisa su voluntad de no participar en el gobierno de la Universidad —uno de los preciados puntos aperturistas del nuevo programa de Malek—, y explica que “sólo consolidada la liberación nacional y el socialismo con el pueblo en el poder, dejaremos de tener una universidad neocolonial”. La Línea Estudiantil Nacional es una agrupación del peronismo de base, nacida después de los sucesos de Córdoba en mayo de 1969. En diciembre del año último sus afiliados protagonizaron frente a la catedral de Neuquén el "espaldazo” al entonces presidente Levingston.

MULTIPLICIDAD DE COMAHUES. Con todo, la aguda politización de algunos sectores patagónicos, no empaña la firme decisión oficial en pos de la creación de universidades nacionales como la del Comahue. En rasgos generales, la actitud obedece a lo que el doctor Alberto C. Taquini (h), definió ante Panorama: "Se trata de una idea política educacional —dijo en el aeropuerto de Neuquén— que concibe la expansión del sistema universitario no a través del sobredimensionamiento de las actuales universidades, sino mediante la creación de nuevas que apunten al crecimiento demográfico y al desarrollo tecnológico”, Según ese criterio, la primera condición tenida en cuenta para la creación de distintos centros de altos estudios se relacionó en forma directa con la expansión numérica de la población estudiantil. Para Taquini es este un fenómeno históricamente irreversible: “En 1980 tendremos una población estudiantil de alrededor de los 290 mil alumnos; entonces la población estimada para el país será de 27 millones 500 mil habitantes. Sin embargo, la población universitaria de 1969 alcanzó a 238 mil alumnos, cifra correspondiente a la calculada para 1974. Las previsiones, entonces, tienen que ser adelantadas”.
Tanto el ministro Malek como sus asesores, precisan que en lo atinente a la política regional, existen dos justificativos salientes para fundar universidades: el primero consiste en evitar la migración interna; el segundo tiende a generar el desarrollo social-económico a través del aporte cultural, científico y tecnológico. En su discurso del Chocón, Malek distinguió la necesidad de “agregar esencialmente el objetivo del desarrollo integral de la región”. Uno de los problemas más ampliamente tratados en su alocución fue el de la localización de las facultades y sus departamentos en el área regional: “Para ello —dijo— será necesario tener en cuenta algunos de los siguientes criterios: a) zonas en que la influencia de la universidad es nula o casi nula; b) zonas que constituyen áreas establecidas de desarrollo; c) zonas con riquezas en recursos naturales, con un pronóstico de desarrollo próximo, fijación de elementos humanos en la zona; d) zonas no privilegiadas por situación o recursos naturales, pero que se desee promover
culturalmente y e) zonas densamente pobladas con universidades colmadas que afronten problemas en la atención de todo su alumnado potencial”.

EL VALLE DE LA DISCORDIA. En el caso particular del Comahue, una área establecida de desarrollo y a la vez zona con recursos naturales, las expectativas oficiales son por lo menos tan grandes como las de toda la población del Alto Valle y del Valle Inferior. Es así que, para el flamante rector Marcelo Zapiola, un cordobés radicado en Neuquén y a cargo del rectorado de la Universidad Provincial, la nacionalización universitaria tiene mucho que ver con "el despertar de la conciencia regional, indispensable para revertir el proceso de colonialismo interno que se impone desde la Capital y la Pampa Húmeda”. La noche del sábado 7 de agosto, al abrigo del hotel Llao-Llao, en Bariloche, Zapiola narró a Panorama las peripecias sufridas para obtener la nacionalización: “En un principio — dijo— se intentaba nacionalizar la universidad de Neuquén, pero el, proyecto sufrió largas dilaciones puesto que desde Buenos Aires no podía observarse la realidad de la región. En diciembre del año pasado, el presidente Levingston visitó el Comahue, tuvimos entonces una larga conversación alrededor del problema que nos ocupaba”. Según Zapiola, el ex presidente consideraba el petitorio de nacionalización como un oportunismo. Fue necesario elaborar un informe de factibilidad de más de 600 páginas para motivar su resolución: "El entonces ministro Cantini —dijo Zapiola— visitó la zona y sugirió la idea de crear una nueva universidad en lugar de nacionalizar la de Neuquén; a partir de ese momento, el presidente Levingston ordenó una investigación regional y un profundo estudio de factibilidad que estuvo a cargo del equipo ministerial y de gente de la Universidad del Sur”.
De haberse nacionalizado en diciembre de 1970, el presupuesto nacional para la Educación hubiera debido desprenderse de unos 500 millones de pesos viejos. A la gobernación provincial le correspondía entonces participar con una partida algo menor de la mitad de esa cifra. Para Zapiola, ese hubiera sido el momento más oportuno ya que “tanto la población universitaria como las autoridades provinciales, parecían dispuestas a afrontar la obra con la mayor buena voluntad”. No se sabe si esa voluntad subsiste hoy con el mismo calor, pero por lo menos hay que sumar un par de inconvenientes: el primero, es que la demanda presupuestaria trepó a casi mil millones de pesos viejos en el orden nacional y 500 millones en las partidas provinciales. El segundo problema lo constituye sin duda la localización de departamentos en toda el área del Comahue.
La tarde del domingo 8, sobre el final de la gira, los estudiantes de la ciudad de Viedma pasearon su protesta por las calles usando un automóvil y un parlante: "No queremos a Zapiola —decían—; Zapiola no es neutral”. En el Instituto Superior del Profesorado, donde Malek habló a los alumnos refiriéndose a la necesidad de una universidad “abierta, crítica, ágil y flexible”, el joven Alberto Zúñiga, estudiante de San Antonio Oeste, comunicó a Panorama: "Hemos oído decir que el ingeniero Zapiola quiere llevar los principales departamentos al Alto Valle, despreciando el Valle Inferior. Nosotros, en San Antonio Oeste, estamos capacitados como para tener una facultad de Minería y Agricultura. En la zona funciona el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI), que es uno de los pilares agrícolas capaces de motivar la radicación de un importante departamento especializado”. En al calle, un chico del colegio secundario explicó con vehemencia: "Las autoridades están comprometidas con el Alto Valle y responden a sus intereses. Facilitando el desarrollo de esa zona, sigue en pie Bahía Blanca como puerto natural del Comahue, en tanto que San Antonio Oeste, que debería ser el puerto apropiado, languidece sin actividad".
Absolutamente institucionalizados, los estudiantes de Viedma no desoyeron la invitación de Malek se ocuparon de aplaudir también la dura crítica que el ministro hizo de la actual ley vigente desde tiempos de Onganía: "Es una ley de una negatividad absoluta —dijo—, en compensación, trabajamos ya en una nueva del todo distinta”. Autonomía y participación del estudiantado en el gobierno universitario; incorporación de la Universidad a las expectativas regionales; nuevo sistema de estabilidad docente, y reorganización administrativa sobre la base de la federalización de la enseñanza superior, conforman los cuatro tópicos fundamentales que sostienen el proyecto de la futura ley Universitaria. Por cierto, los principales problemas del ministro deberán resolverse lejos de la nieve.
Rodolfo Rabanal
PANORAMA, AGOSTO 17, 1971

Nota: Acerca del autor de la crónica, ver https://es.wikipedia.org/wiki/Rodolfo_Rabanal

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