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TU-SAM
ESA COSTUMBRE DE MIRAR FUERTE
No piensen en nada... Todo está tranquilo... Hay un lago muy sereno... Tienen mucho sueño... Quieren dormir... Ya están dormidos.
tu samA continuación, el grupo que había insistido en subir al escenario del teatro Opera —hace diez días— se relajaba plácidamente frente a más de 2.500 personas que colmaban la sala.
Lo que vino después, ninguno de los dormidos fue capaz de soslayar: tuvieron frío, calor, sed y todo lo que ordenaba la voz de Tu-Sam.
El espectáculo había comenzado.
Antes, Juan José del Pozo, 38, junto con Zulma, 25, la esposa, había intentado distraer al público tragando sables, ingiriendo lamparitas encendidas y electrocutándose momentáneamente.
Todo fue en vano; el público estaba enojado: no quería a las cámaras del canal 9 que obstruían, displicentes, la visual.
—¡Que saquen esa cámara! —fue el grito de un iracundo anónimo.
—No grite, que se puede morir —dijo otro espectador comprensivo en el momento que Tu-Sam hacía bailar un foco luminoso por las vísceras.
Las cámaras no se movían. La gente, en cambio, se paró de sus asientos, hizo ademanes y alguna que otra grosería dirigida a un ejecutivo del canal palermitano, Del Pozo, con turbante, malla negra y chaqueta hindú, trataba, por todos los tonos, salir del paso. Fue inútil. “La primera parte del espectáculo —diría más tarde— estuvo signada por la mala suerte. Yo no tuve nada que ver con la colocación tan arbitraria de las cámaras. Creo que el público tenía razón.”
Después del intervalo, y con un clima más propicio, apareció el profesor Tu-Sam, revelando la verdad sobre hipnosis y autohipnosis. Tenía puesto un smoking negro y recordaba a los galanes mexicanos de la década del ’50.
Todo parecía tranquilo. Hubo un intento de hipnosis colectiva. Algunos negaron toda colaboración, los más confiados quedaron completamente dormidos. Tu-Sam tuvo que bajar del escenario y darles un sacudón personalmente. Una señora amaneció histérica; fue imposible saber qué había soñado.
Teresa Coppari, 58, despertó risueña. “No sé —confesó—, me hubiese quedado en ese estado eternamente. Era tan agradable... ¿Será así la muerte?” Pero los más sorprendidos fueron los que, inconscientes, soportaron las agujas con que Tu-Sam les atravesó labios y cuello. “A mí me hizo eso —dijo Alberto Ahmed, 27, casado, 2 hijos—. No sentí nada.”
Entre risas y asombro, fue culminando el espectáculo, donde los más incrédulos salieron más incrédulos, y los que en cierta manera simpatizan con estas prácticas, prometían ser unos de los hipnotizados.
“Es todo camelo”; “yo me dormí, te lo juro”; “están pagados por el canal”, se podía cosechar al paso.
Lo cierto es que, a pesar de los inconvenientes que arañaban la actuación del animador, se logró un espectáculo. Así lo quiso Tu-Stu samam —apellido que rescata del tronco materno, dice—. Así lo quisieron los espectadores. No fue un ejercicio dantesco, tampoco mayestático. Es que estas habilidades o dominios son irremediablemente teñidos por un aire circense, y estruendosas risas de mofa. La ausencia de escenario, cámaras de televisión, espectadores, pueden alentar un diálogo del cual surgen motivaciones y realidades. Quizás. Una posibilidad alentó a primera plana para encontrar al “yoga hipnotizador”, no mago, no ilusionista, en su casa, un piso con pileta a medio construir. Allí desplegó una precisa catarata verbal y numerosos films que documentan su experiencia.
“Cuando se le da luz como en este caso. Son reflectores de 1.000 voltios y ha sido una suerte que este paciente, en toda la extracción, no ha reaccionado. No hay reacciones nerviosas en él. Aun con anestesia total. Esta pieza se ha fracturado en 2 ó 3 partes. Observe la tranquilidad e indiferencia del paciente. Ha sacado un segundo molar. Ahí empezó a reaccionar. Es un segundo molar inferior derecho. El joven anterior era cardíaco y tenía miedo a aplicarse anestesia local; ésta es una señora que está embarazada y tenía un problema de angustia a la extracción dentaria. Yo doy conferencias y éstas son demostraciones para profesionales. No todas las extracciones vienen bien. Ahí he abierto la encía. Debo cuidar constantemente que el paciente no reaccione. Más del 50 por ciento de las veces que aplicamos luz para filmar, el paciente reacciona. Lo de hoy es una suerte... Esta es una chica, hija de un profesional, no pudimos apartarla del padre para hacer el trabajo. Vive sobreprotegida. Eso no es conveniente para hacer este tipo de trabajo. Cada caso debe estudiarse profundamente, pero en éste no conozco a los pacientes; los traen los profesionales que son desconfiados frente a esto y no me dan aviso previo, por lo tanto debo improvisar. Yo sugiero que la hipnosis sea aplicada en la extracción dentaria cuando hay un problema especial. Inclusive, es interesante aplicar la hipnosis para utilizar un método ortodoxo, para anestesiar, por ejemplo. Aun para esto se justificaría el hipnotismo. También se puede trabajar con algún barbitúrico antes de empezar la labor, pero los profesionales siempre quieren ver algo espectacular y éstas sólo son demostraciones ... Siempre trato de darles un cursillo a los profesionales que me rodean en la filmación de las extracciones; dura quince días o si no simplemente una conferencia que siempre es más breve. En algunos casos, cuando despierta, el paciente no recuerda nada de la experiencia; en otros casos puede recordar lo que sentía. Como el dolor es algo mental, la persona que se asusta lo aumenta; la que está tranquila lo disminuye. Desgraciadamente, al no ser odontólogo no puedo hacer extracciones directas, sería un ejercicio ilegal de la medicina. Mis experiencias están limitadas. En el caso de operaciones serias, el celo de los profesionales es mayor y no he podido filmar. Tuve que comprar los equipos de filmación, son míos; y no se permiten entradas a fotógrafos. Creo que es un prejuicio que con el tiempo va a ir cambiando. Esto que vemos es una experiencia para dejar de fumar. Hay varios métodos: por sugestión, por autohipnosis; éste es un método por imposición y repulsión, le voy transmitiendo ideas de repulsión a medida que la persona fuma. Observe hasta dónde llega la reacción del paciente, hasta el vómito. En algunos casos, el paciente tiene resistencias a someterse a la hipnosis; en esos casos debo agotarlos psicológicamente para luego poder trabajar. Yo trabajo mucho sobre el estómago, en algunos casos por medio de la transpiración; pero no es lo más efectivo ... se puede producir tos, pero sigue fumando. Observe lo que le pasa si quiere fumar en una fiesta. El medio ambiente es el mejor hipnotizador que hay, puedo trabajar diez minutos sobre el paciente, pero lo que resta del día tiene tu samfundamental importancia sobre la reacción de la persona. En algunos casos no es necesario hipnotizar, sino cambiar de medio ambiente. Reformamos la conducta de alguien que quiere robar. En este trabajo, el ciento por ciento de las personas sometidas llegan a la repulsión. En el hipnotismo interesan los fines y no los medios, es decir, los fines justificarían los medios. Así y todo, algunos vuelven a fumar. A la persona que se somete siempre se le avisa qué es lo que le va a pasar. Si la persona es impresionable se emplea un método de persuasión que es más largo. Cuando la persona ofrece resistencias, impide una reacción orgánica natural, cuando se produce el hipnotismo cuesta mucho hacerlo reaccionar; inclusive, éste no salió del trance.
Estuve más de media hora para hacerlo reaccionar. Ahora, que quede bien claro que estas personas no están dormidas en sueño; están en trance, en trance de aceptación de ideas. La persona está consciente, podría hablar; éste es el individuo, observe, nos dio un buen susto. Hubo que hacerle respiración artificial.
”Los seres humanos nos comunicamos entre nosotros a través del hipnotismo. Esta teoría que pretende ser revolucionaria, porque parecería que el trance hipnótico es algo muy especial logrado sólo por un grupo de personas superdotadas —cosa que quiero combatir, porque el hipnotizador no tiene ningún poder sino habilidad—; es decir, yo logro transmitir la idea con mi voz, el pensamiento y mi imagen. Mi imagen puede ser esta foto. Más mejoro el método de transmisión de ideas, mejor lograré que la persona reciba. El hipnotizador profesional difiere del que no lo es en haber mejorado los métodos para transmitir las ideas. Pero insisto, todos somos hipnotizadores. Transmitimos ideas con la palabra y con el pensamiento. La escuela oriental acepta sobre todo la transmisión por el pensamiento. La occidental no le da mayor importancia a eso.”
—¿Cuáles fueron sus maestros?
—Kasandra es uno. Muy poco conocido acá. Vivekananda. Son orientales que nos han visitado. Entiendo que no han muerto. Así lo deseo yo. He perdido contacto, es gente que viaja mucho. Se recibe a un cantante con una publicidad tremenda y es aun mayor cuando se va, y cuando viene alguien a divulgar ideas que pueden ser positivas para la humanidad, el alcance de esas ideas es muy relativo. Lo importante es que el hipnotismo no ha sido aceptado en ninguna Universidad como materia. Se lo estudia en forma paralela. Yo me he especializado en conferencias para profesionales. Mi conquista es llevar al hipnotismo desde la forma experimental a un trabajo standardizado. Actualmente se hace sólo en forma experimental. Yo estoy empleando métodos que posibiliten un trabajo standard. Un paciente que llegue y no se tarde más de diez minutos en una anestesia y en una extracción dentaria. Si yo tengo tiempo puedo trabajar tranquilo en una hipnosis de persuasión. Eso se emplea en el parto sin dolor, a través de varios días de trabajo. Me ha tocado improvisar el trabajo. Imagínese lo malo que es llegar y encontrarse con una parturienta que tu samestá en ese momento realizando los pujes y yo tener que empezar el trabajo. Es muy difícil. Pero me ha servido para salir adelante en situaciones muy desfavorables. Respecto a la teoría que quiero imponer, estaría basada en que la hipnosis —como materia— debería ser enseñada en los colegios secundarios y en las instituciones primarias. Las primeras nociones tendrían que salir de ahí. La madre es el hipnotizador más grande que existe, quiere decir que todos hemos sido hipnotizados. He dicho que hipnosis es la simple transmisión de ideas. Ocurre que cuando hay un resultado muy positivo parecería que ahí empezó la hipnosis. No es así. A veces emplearla es muy complicado y nos damos cuenta que los resultados son relativos; y a veces un método sencillo nos trae una magnífica consecuencia. Yo quisiera imponer métodos no sólo para transmitir ideas sino para fijarlas. Sería autohipnosis. Todos los padres deberían aprender técnicas de hipnotismo. Un puño cerrado, o una penitencia no son buenas técnicas en estos tiempos. Con respecto a si todos son hipnotizables o no, lo importante es que las personas tengan la posibilidad de recibir las ideas, es decir, necesitamos que haya una buena conciencia.
—Hable del espectáculo del Opera, el dominio de sus músculos; ¿por qué el público reaccionó de esa manera?
—Mire, usted, sin querer, por auto-hipnosis, se ha impuesto ideas. Se levanta todos los días a una determinada hora ... llega un momento que no necesita más el despertador, inclusive hay gente que apaga el despertador minutos antes de que suene... Un día determinado, esa persona que se despierta todos los días a las siete debe hacerlo a las cinco. Entonces la persona se forma una preocupación; el que se levanta sin despertador tiene miedo y aquel que lo usa tiene miedo de no escucharlo ... Eso se llama reflejos condicionados. Esa persona piensa, se angustia y finalmente se despierta, mira el reloj y son las 5 de la mañana. Esa persona ha fijado una idea y ha tenido éxito con una técnica primitiva, instintiva: la preocupación. Imagínese si se ubicara en técnicas más positivas, cuáles serían los resultados.
¿Mi filiación? Soy naturalizado argentino. Conténtese con eso por ahora. El resto lo voy a indicar a su debido tiempo y algunos estudios que tengo también. En esto no hay prejuicios, sino método. Quiero llegar a las masas. Es algo así como ponerme el turbante en la primera parte del espectáculo y luego sacármelo. Cuando la gente me haya aceptado, que vean que soy el mismo sin turbante. Imagínese que el público ha pagado su entrada para ver un espectáculo y yo no puedo dar una conferencia. El público quiere ver algo sensacional y he procurado dárselo; pero al mismo tiempo transmitirle algún conocimiento. Lo que hace un hombre puede hacerlo otro. Mejor o peor, no interesa. Algunos me preguntan: “¿Puedo yo ser hipnotizador?” Es como si preguntaran si pueden ser boxeadores o nadadores. ¿Por qué no? Si me preguntaran si pueden ser campeones de boxeo, eso es otra cosa. También podrían practicar dominio orgánico, Los alcances hay que verlos. Hay que hablar de predisposición simple que yo la he aprovechado. Entonces tengo la posibilidad de dominar fácilmente el funcionamiento de las vísceras. Un hipocondríaco es tan sensible que crea sus propias enfermedades y tiene la facultad de influir el funcionamiento de las vísceras. Pero en el caso de él para mal. Piensa que se va a sentir mal y se descompone. Puede llegar a formarse una úlcera nerviosa. Si usted, mientras está enyesado, piensa que no va a volver a mover el brazo es posible que le saquen el yeso y que no lo mueva. Mire, Dios se pone en contacto con nosotros, pero no a través de milagros. Es autohipnosis. Es verlo más justo a Dios el que no realice milagros. Soy un estudioso de todas las religiones. He tomado de cada una lo que creo más positivo, no lo más cómodo. En el programa hay una frase mía: “No aceptar nada hasta que el razonamiento lo dé como cierto”. Las religiones, algunas, están mistificadas. No olvide que se iniciaron hace miles de años, cuando las masas eran verdaderos rebaños de ovejas. Hay que cambiar las religiones en sus bases si se quiere que subsistan. Pero todas son útiles. Ninguna es perfecta. La perfección siempre está delante del hombre. Nunca la vamos a alcanzar. Inclusive no veo perfecto a Dios. Esto es darle una de las mayores posibilidades. Si viera perfecto a Dios, lo vería limitado. Yo creo que sigue, perfeccionándose.
Por ejemplo: la religión católica acepta la encarnación pero no la reencarnación. Yo acepto la posibilidad de la reencarnación. No la seguridad. Es más probable que nos reencarnemos varias veces que nos encarnemos una sola vez. ¿Qué haremos con un chico mogólico, por ejemplo? De esta manera veo más justo a Dios, Sería injusto para mí que a Einstein le haya dado semejante capacidad intelectual y yo me vea limitado. La reencarnación nos daría la posibilidad de seguir capacitándonos.
—¿Sólo intelectualmente?
—La mística trato de limitarla. Acepto las cosas por razonamiento. No es que me aparte de la fe. Yo reemplazo fe por confianza, aunque le parezcan sinónimos, Y yo tengo fe a algo que mi razonamiento me ha indicado. No se trata de tener fe en cosas que no entendemos y que a lo mejor las aceptamos por necesidad. Si usted hace un test de cómo contesta la mayoría sobre la religión, llegará a la conclusión de que cada uno toma la religión según su comodidad. Yo soy católico, pero no voy a misa porque los domingos tengo un partido de golf.
—¿De qué otras religiones extrajo conceptos?
—Mire, sin tomarla como una religión sino como una doctrina filosófica, estaría la yoga, el espiritismo. Pero no soy espiritista. He tomado las partes que me parecen positivas y niego el resto. A las reuniones espiritistas las veo como estados de hipnosis o auto-hipnosis creados por la necesidad. Existiría la posibilidad de comunicarse —en el caso del espiritismo—, pero no está demostrado. Concurrí a muchas sesiones y todos los que allí estaban afirmaban que se había producido el hecho. Yo no lo veía. Encontré que era un caso de autosugestión de la persona y de sugestión directa de los presentes. La mente empieza a crear lo que desea ver o escuchar.
—¿Y la mente no tiene la suficiente fuerza como para materializar lo que siente?
—Existe la posibilidad pero no está demostrado. Son cosas de apreciación de acuerdo al estado anímico de la persona.
—¿Dónde estuvo últimamente?
—Haciendo giras. En otros países las giras eran de carácter científico, eso es muy poco remunerativo, pero el dinero es importante en la medida que lo necesito. Hay épocas que prescindo de remuneraciones porque tengo dinero suficiente para mantenerme; mi ambición es relativa. Soy un hombre occidental, en mi cultura, en mis apreciaciones y sobre todo con los pies en la tierra. Ya que creo en las sugestiones en los demás, trato de no creerlas en mí. Aunque le parezca una contradicción. Entiendo que el ser humano no se sugestiona a veces. Vive en un constante estado de sugestión variable.
—¿Cómo logra el dominio orgánico?
—La parte del dominio orgánico, que también quiero difundir, puede ser aprendida. Es, por ejemplo, regular un proceso digestivo. ¿Qué hace usted si ingiere alimentos en mal estado? Generalmente no es grave la intoxicación, en consecuencia tampoco la reacción orgánica; entonces se conforma en hacer una penosa digestión. Bueno, yo tengo la posibilidad de que cuando noto algo que está provocando un malestar en mi estómago puedo vomitar fácilmente, con la misma facilidad con que ingiero los alimentos.
”He logrado dominar el estómago, el esfínter y utilizo esa conquista en beneficio para el organismo. Por ejemplo, después de un lavaje de todos mis conductos, puedo llegar a introducir un trapo o una gasa por el recto y sacarlo por la boca. Invirtiendo los movimientos peristálticos y venciendo la función natural de las válvulas. Se puede aumentar la cantidad de jugo gástrico o disminuirla; regularizar el ritmo cardíaco; en fin, influir en mayor o menor grado el trabajo de todas las vísceras. Tengo también la posibilidad de respirar con un solo pulmón: puedo hacer el pasaje de aire de un pulmón a otro. Todo lo hago con un entrenamiento adecuado.”
—¿Es verdad que va a reemplazar a Horangel en los Doce del signo?
—No sé qué me pueden proponer en el canal.
—¿Practica la astrología?
—Sí. Pero no creo en la astrología adivinatoria. Es la farsa más grande, Quieren aprovechar la necesidad de las masas de un apoyo, de una seguridad.
—¿Qué es adivinatorio?
—Decirle que vaya a la ruleta el día 6 que va a ganar dinero. En realidad no lo dicen, lo insinúan. Les marcan un día de suerte. En mayor o menor grado todos lo dicen. Ahora, somos materia y la materia es influenciare. Nuestro organismo puede variar de acuerdo con su estado, con nuestro estado psicológico. Todo es muy relativo. Lógicamente, no me creo dueño de la verdad, pero me baso en estadísticas y para mí son importantes.
—¿Ha viajado mucho?
Estuve en toda Europa. Viví dos años en la India, donde la pasé muy mal y traje muchas desilusiones. Creo que las prácticas orientales deben ser adaptadas a Occidente, si no van a desaparecer. Esto va para todos esos institutos yogas que quieren imponer la mentalidad oriental en un país que no está predispuesto para eso.
—¿Tuvo algún accidente en sus demostraciones?
—Varios. Tengo más de veinte perforaciones en el estómago, algunas bastante graves.
—¿Sigue algún régimen?
—Acepto el 80 por ciento de vegetales y el 20 % de carnes,
“Bueno, es tarde.” ¿Quién dijo eso? ¿Usted? “Sí, es tarde.” Pero no era tan tarde. Señor Tu-Sam, ¿usted se tiene que ir? “No, el que se tiene que ir soy yo.” Bueno, gracias. El cronista baja los once pisos. Porque eran once. ¿O no? Estaba confundido, ¿Realmente había estado con Tu-Sam?
8/11/72 • PRIMERA PLANA Nº 471
 

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