Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

nacha guevara
NACHA GUEVARA
Mucho tiempo corrió —para nosotros, para el país, para ella— desde nuestro número uno, donde nos empeñamos en descubrir a Nacha Guevara. Sin embargo, todo ese tiempo transcurrido, con todos los cambios metidos dentro, no alcanzó para alterar una constante de la personalidad de Nacha: su total y agresiva franqueza. Toda su aventura vital está matizada por este rasgo, esta vocación. Y, una vez más, no nos defraudó. Fuimos a ella con un puñado de preguntas.
Era la mitad, nuestra mitad del trabajo.
La otra la puso ella. A toda franqueza.

EXTRA: ¿Cómo será la Argentina cuando tu hijo/a en 1992 cumpla 20 años? Decinos cómo será el país, quién gobernará, cómo será la gente y qué influirá...
NACHA GUEVARA: Veinte años es mucho tiempo. Pueden ocurrir muchas cosas.
Personalmente tengo fe en que va a ser mejor. ¿Para qué otra cosa trabaja el hombre... o, mejor dicho, los mejores hombres? Espero fervientemente haber visto para antes de esa fecha una solicitada gubernamental en todos los diarios con un texto más o menos así:
“Hace diez años nuestras reservas de divisas eran de 600 billones de pesos (con un billón de dólares incluidos).
“Hoy, nuestras reservas ascienden a 3.400 billones de pesos (con 60 billones de dólares incluidos) y codas las deudas exteriores canceladas.
“¡Gracias a todos nosotros. Pueblo Argentino!”

E.: ¿Cuáles son los temas y las palabras que más te rodean?
N. G.: Naturalmente los temas vinculados a nuestra sociedad; por ahora, sus injusticias, sus violencias, los augurios de una época mejor, el progreso de la humanidad, de toda la humanidad, no solamente de una parte.

E.: ¿Cómo entendés el recrudecimiento de, la campaña feminista? ¿Cómo es, a tu juicio, el feminismo? Dame 5 indicios.. .
N. G.: Hay mujeres rebeldes y mujeres revolucionarias. La diferencia consiste en que la rebelde se aísla infructuosamente del hombre, creyendo que de esta forma se liberará ... (en el mejor de los casos se libera de un marido machista; no creo que se pueda liberar de otra cosa importante). En cambio, una mujer con actitud revolucionaria se une al hombre naturalmente para liberarse en una lucha junto a él, justamente porque comprende que el problema de su explotación no radica en el sexo, raza o religión, sino en la clase social a la que pertenece.
De todos modos, la mujer no debe olvidar que la primera forma que apareció históricamente de explotación “del hombre por el hombre” fue la explotación “de la mujer por el hombre”, y que será, seguramente, una de las últimas en desaparecer; sobre esto último no queda otro remedio que la paciencia. Hay liberaciones más urgentes, cuya realización posibilitará, sin duda, la verdadera liberación de la mujer: la liberación, en un plano social del ser humano.

E.: ¿Qué tiene de malo y qué tiene de bueno la Argentina de hoy?
N. G.: De malo: la ausencia de una moral honesta y nacional en ciertos sectores que no permiten que el pueblo tome verdaderamente las riendas de su futuro, ni lo preparan para ello.
De bueno: los resultados del trabajo de muchos argentinos que luchan por contrarrestar esta acción negativa y la confianza en que esta acción podrá frenar o postergar, pero que, finalmente, no puede virar el sentido en el cual marcha la historia.

E.: ¿Qué te parece que serán dentro de un año Lanusse y Perón? En una hipótesis de trabajo, ¿cómo los ubicás física e históricamente?
N. G.: Si fuera un lapso más generoso, podría evaluarse la gestión del presidente Lanusse como positiva o negativa, pero un año es un lapso extremadamente corto para tomar una perspectiva apropiada. Perón acá, en la Argentina, como creo que es su obligación, dada su condición de líder de la clase trabajadora, y defendiendo, esta vez hasta sus últimas consecuencias, los intereses de esta clase.

E.: Otro juego de imaginación: muere Perón, ¿qué pasa con el peronismo?
N. G.: El peronismo, y esto no es imaginación, después del 55 engrosó lentamente sus filas y desarrolló en su seno sectores de avanzada que están preparados para ese trance. No olvidemos que el motor del peronismo es la clase trabajadora, y por lo tanto ésta es su contenido esencial.

E.: Lo lesbiano y lo homosexual —como cosas concretas— ¿qué lugar ocupan en tu vida? ¿Cuánto de preocupación? ¿Cuánto inquieta en función de hijos?
N. G.: El problema de la homosexualidad es una cuestión muy antigua que ha estado presente en casi todas las épocas. Si bien se trata de un problema signado socialmente, es, dentro, de las cuestiones sociales, la de tratamiento y resolución más íntimos. Es evidente que surge de una accidentada forma de relacionarse entre el hombre y la mujer que data, desgraciadamente, de hace siglos, tanto para un sexo como para otro.
Personalmente lo único que me molesta de la homosexualidad son algunas formas en que se manifiesta con hipocresía. El machismo es también una conducta indudablemente homosexual una prueba de esto es la imperiosa necesidad del machista de hacer saber mediante sus conquistas públicas que él justamente no es un homosexual.
En cuanto a la educación sexual de los hijos, conviene, cuando éstos preguntan acerca del origen de la vida, no decirles que nacen de un repollo, pues con el tiempo pueden llegar a forjarse una idea un tanto vegetal y fantástica acerca de su madre y preguntarse seriamente por qué le dicen papá a su padre y no al verdulero.
Muchos de los errores como el anterior, unidos a una cantidad bastante importante de frustraciones, crean el campo orégano para la desubicación sexual.
Hay que eludir la sobreprotección y tener muy en cuenta que los niños (presentan durante la mayor parte de su infancia caracteres bisexuales, y (que esto se debe al hecho natural de su indefinición sexual fisiológica y física que se superará, física y fisiológicamente, en la pubertad. Digo y repito “física y fisiológicamente” porque mental y afectivamente corresponde no sólo a sus padres el apoyar su desarrollo sino a todo el medio en el que se desenvuelven.

E.: ¿Crees que la Argentina tiene, hoy, una izquierda posible?
N. G.: Naturalmente, hay una izquierda; es decir: unas cuantas izquierdas, como diría Mario Benedetti, más orgullosas de sus diferencias que de sus coincidencias. Mientras no se supere esta circunstancia es difícil que la izquierda tenga posibilidades de acceder al poder.

E.: ¿Cómo es hoy tu pareja?... ¿Cómo será la de tus hijos dentro de veinte años exactos?
N. G.: Mi pareja actual es el resultado de varios procesos. El más importante es el de nuestro trabajo por realizar la pareja, es decir, las mutuas acomodaciones, peleas y el respeto y amor surgidos a lo largo de la relación: cuatro años de convivencia, niños, trabajos y esperanzas compartidas. Creo que lo mejor que tiene mi pareja es su fertilidad. Deseo que mis hijos lleguen en su momento a una relación lograda como la nuestra, sin tener, como nosotros, que equivocarse demasiadas veces para alcanzarla.

E.:¿Cuál es la película que más te impresionó en la vida y por qué?
N. G.: Hay varias películas que me impresionaron, algunas de ellas son “Los compañeros”, “Sacco y Vanzetti” y la obra de Chaplin en general. Son en su mayoría obras donde el amor a la humanidad y a la verdadera justicia es tratado como fundamental de la comunicación artística; tienen un innegable valor estético en ese sentido, no están exentos en su tratamiento de ternura y no caen por esto último en la sensiblería. Además hay. trabajos de actor de antología, como la admirable composición de Vanzetti de Gian Maria Volonté.
Fundamentalmente son todas coincidentes en una cosa: no tienden a embrutecer al público sino a elevarlo en su percepción estética y su conocimiento, y han demostrado, con su notorio éxito, que cuando el público tiene la posibilidad de elegir algo mejor, no duda.

E.: Hoy hay alguien que tiene los 18 ó 19 de tus años de Artes y Ciencias en la calle Maipú. Cree que tiene talento —o lo tiene— y ve un mundo cerrado, tomentoso, con nubes que no permiten filtrar sus aptitudes. ¿Qué consejo le darías mirándote a vos misma?
N. G.: Muchas cosas, pero lo esencial sería: que trate de ser lo más honesto posible consigo mismo y que devele si realmente tiene talento; que haga siempre lo que crea que deba hacer sin prejuicios ni temores de cambiar una y otra vez de actividad hasta encontrar la que tenga la facultad de expresar sus capacidades y necesidades de una forma lo más total posible. Que no haga otra cosa más que aquello en lo que verdaderamente crea. Que no pierda el tiempo con críticas teóricas, especialmente las referidas a la labor de los demás; la mejor forma de criticar es con la propia obra. Que estudie y trabaje sin cesar todas las disciplinas vinculadas con su tarea específica; la comunicación artística también es una disciplina científica, no hay que dejarse llevar por ejemplos de éxitos casuales pero no por eso exentos de fatuidad, que abundan. Que después de realizar todo esto no se asuste con la incomprensión y trate de entender las razones de esta incomprensión. Que sólo luego de todo esto, a lo único que puede aspirar no es al reconocimiento, ni a la gloria, ni al dinero, pero podrá dormir sin tener que tomar barbitúricos, plácidamente, y podrá mirar de frente y a los ojos a todo el mundo.

—E.: ¿Crees posible una guerra civil en la Argentina?
N. G.: No es imposible que pueda suceder.
Si la incomprensión y necedad de las clases sociales más poderosas económicamente se encaraman en el poder y el pueblo se cansa de las postergaciones sucesivas a sus reclamos de justicia, no es imposible que pueda suceder.

E.: ¿El peronismo en el poder, no ejercería el desquite, la revancha frente a tantos años de frustración e impotencia?
N. G.: Entiendo que si la tarea principal del peronismo fuera la del revanchismo, estaría equivocado en cuanto a poner la energía en tareas poco significativas para el encauzamiento del país. El peronismo como tuerza no está frustrado ni impotente. Aunque no nos guste, el que está frustrado e impotente es el país. Si el peronismo accede al poder, y los que lo ejerzan lo hacen con el control de las bases peronistas, entiendo que esta energía no estará malgastada en revanchismos sino en realizar las tareas que competen a un gobierno antiimperialista, nacional y popular.

E.: ¿Crees que si lo vetan a Perón los demás partidos políticos irán igual a elecciones, o se harán solidarios?
N. G.: No sólo irán igual sino que tratarán de especular con todos los medios a su alcance ante la perspectiva de capitalizar ese enorme caudal de votos.

E.: Haceme el identi-kit del presidente que tendría que tener la Argentina, según tu gusto y ganas.
N. G.: Decente en la teoría y en la práctica.
Infalible para elegir a sus colaboradores.
Si comete errores, que sea lo suficientemente fuerte como para reconocerlo frente al pueblo, que es el único camino para no volver a cometerlos.
Que entienda que por más infalible que sea en la elección de sus colaboradores, su colaborador más infalible será siempre el pueblo. Inflexible con aquellos que atenten contra nuestro patrimonio, sean quienes fueren.
Alguien que posea de alguna forma estas capacidades sabrá, sin duda, que sólo hay dos maneras de perder la confianza del pueblo: una, es no haberla tenido nunca, y otra, es tenerla y no traicionarla jamás.
EXTRA
7/1972
 
 

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